Debemos formar a las nuevas generaciones, educando no sólo de manera verbal, también con el ejemplo: Magda. Mariela Ponce Villa

Mariela Ponce Villa,  Magistrada del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Querétaro, hizo notar que ama su profesión; incluso, si tuviese la posibilidad de regresar en el tiempo, y ubicarse de nueva cuenta en la escuela secundaria o el bachillerato, seguramente volvería a inclinarse por estudiar derecho, una licenciatura que en verdad le motiva y llena; pese a que los abogados pueden desarrollarse en diversos ámbitos, otra vez elegiría  ser juzgadora.

La Dra. Ponce Villa comentó que un factor determinante que le condujo a formarse en esta hermosísima carrera, fue que además de  haber tenido la oportunidad de ver el desempeño como litigante de su padre, también pudo ayudarle en determinados momentos, desde que era una niña que cursaba el quinto o sexto grado de primaria. Su padre, quien también laboró en el Juzgado Menor Mixto, tenía una enfermedad visual progresiva, por tal razón, le pedía apoyo para leer algún artículo o norma. Cabe mencionar que Mariela también lo auxilió en la escritura a máquina, ya redactaba promociones cuando iba en secundaria.

Recuerda que ella estaba presente mientras él atendía a algunos de sus clientes, escuchaba la orientación que brindaba; inclusive, había veces en las cuales, presenciaba entrevistas a testigos. Mariela Ponce Villa ha llevado a cabo sus estudios de licenciatura, maestría en derecho con especialidad en el área penal, y doctorado en derecho, en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

El trabajo que desarrolla constituye una labor de suma trascendencia que impacta en la vida de los demás, es una ocupación callada, no publicitada, porque así debe ser el desempeño del juez. Señaló que ella se dedica a la materia penal; y, en un asunto judicial intervienen dos partes, el imputado que cuenta con un abogado defensor, y la víctima, representada por un fiscal o un asesor jurídico, en estos acontecimientos, las resoluciones no quedan entre esas partes, trascienden, una sentencia deja enseñanzas. Como la Magda. Ponce Villa está en la Segunda Instancia del Tribunal de Apelación, sus colegas jueces de Primera Instancia y los mismos Fiscales Defensores del caso,  pueden ver como se aplica el derecho en situaciones concretas.

Comentó en específico sobre las mujeres, ya sea involucradas como víctimas o imputadas, en el caso de que una mujer haya sufrido cualquier delito de índole sexual, ahora se resuelve con una perspectiva diferente, eliminando ideas y comportamientos de tipo machista, algunos muy arraigados, incluso, de manera inconsciente, pero que impedían un acceso real y efectivo de las mujeres a la justicia. Las exigencias que a veces las mismas leyes imponían a las mujeres, pudiéndose presentar en las sentencias y resoluciones, dentro de casos en los que se complica tener pruebas, porque los delitos de tipo sexual y familiar ocurren al interior, en la intimidad del hogar. Pero actualmente, ya hay un cambio para bien, y al aplicar la perspectiva de género, las resoluciones emitidas son benéficas para la mujer, cuando se encuentran situaciones de desigualdad, desequilibrio, vulnerabilidad; y, se ha cometido una conducta autoritaria, arbitraria e indebida, por parte de alguna autoridad correspondiente, en contra de cualquier mujer o persona.

Hablando de las mujeres como imputadas, acentuó que sin que suene a justificación, la comisión de algún delito por parte de una mujer  se debe analizar, porque han sido acusadas derivado de la conducta atribuida a su pareja sexual (novio, esposo, concubino, etc.), en ocasiones porque la mujer esté presente  en una casa donde había droga, es responsabilizada sin analizar el contexto, sin asegurarse de que la mujer tenía vinculo con la comisión del delito, o simplemente porque el hecho sucedió en su casa; si estaba la sustancia se le condenaba como responsable. Hoy se procede de manera distinta, muchas sentencias ocurridas en otras entidades o en el ámbito federal han enseñado a analizar, ahora se tiene que distinguir cuando una mujer está plenamente consiente, y cuando la conducta delictiva emana de una cuestión de sometimiento o vulnerabilidad.

En el ámbito administrativo su equipo de trabajo está conformado en su mayoría por mujeres, sólo hay dos hombres, quienes laboran como proyectistas, en general, Mariela Ponce impulsa a las mujeres para que tangan acceso a espacios.

Durante muchos años; Mariela Ponce Villa, fungió como juez para adolescentes, pero desde que se desempeña como Magistrada en el Tribunal Superior de Justicia de la entidad, con fines preventivos, iba a secundarias o preparatorias que la invitaban, para platicar sobre delincuencia juvenil y cómo puede suscitarse el involucramiento en conductas delictivas sin darse cuenta, hablaba directamente a las mujeres por la violencia que se ejerce, permítase la redundancia, contra la mujer, a partir de cortas edades; inclusive, desde el noviazgo. La también catedrática universitaria, daba mensajes a las jovencitas acerca de cómo lograr la independencia emocional para evitar llegar a ser victimas de violencia moral o emocional. Además, impartía pláticas a mujeres jóvenes sobre el recorrido que ha tenido, con el firme objetivo de motivarlas a crecer, hacer que visibilicen la gran problemática que origina caer en relaciones «tóxicas», prevenir que suceda lo anterior para que no les afecte personalmente, porque una vez que esto ocurre, se deterioran otros aspectos. Estas charlas no las ha brindado desde que dio principio la Jornada Nacional de Sana Distancia hasta la fecha.

Para esquivar situaciones adversas, afirma que las mujeres deben ser y crecer independientes, nunca pensar en que si tienen una pareja o un novio para casarse, lograrán la felicidad, sólo es parte de la vida, sugiere no vean esto como dependencia.  Pero cuando la pareja empieza a violentar a la mujer, ésta ya no debe involucrarse en esa relación contaminante, si alguien las agrede y después les ruega perdón, aunque les llore, no tienen que ceder, volverá a agredirlas en otro instante. Para lograr la independencia, asegura Ponce Villa, las mujeres deben quererse mucho así  mismas, al valorarse no permitirán que nadie las minimice ni agreda; y, dependiendo de su edad, tienen que prepararse para que sus talentos y capacidades les permitan continuar estudiando y trabajando en el ámbito de su preferencia; bajo esta tesitura, la experta en leyes aseveró que tener sus propias percepciones, hará que nunca dependan económicamente de un hombre, porque de lo contrario, en la relación de pareja, cuando los hombres se visualizan como proveedores del hogar y de todo, aprovechan para tomar a la mujer como su propiedad.

En relación al gran movimiento de mujeres acontecido el 8 de marzo de 2020, opina que se trató de un suceso captador de mucha atención. El cual, recibió críticas debido a la violencia ejercida por parte de las propias mujeres durante la manifestación, pero ese coraje y agresividad mostrados, son directamente proporcional al grado de rudeza, que como género han padecido a lo largo de los años, y que se ha incrementado en los últimos tiempos. Lo afirmado con antelación, le consta, porque ve los casos; aunado a lo anterior, Mariela Ponce, remarcó que hoy, la mujer tiene más valor para denunciar conductas que antes no hacía saber; sin embargo, la magistrada se exhibió reiterativa al mencionar que los niveles de violencia del hombre contra la mujer se han recrudecido, le resulta increíble como un ser humano puede hacer tanto daño a otro, mas cuando esa persona eligió a la otra para que fuera su pareja, esposa, madre de sus hijos, etc., sin duda, esa rabia es ocasionada por la aspereza con la que han sido tratadas las mujeres, además de la indiferencia exhibida por las autoridades cuando ellas van a exponer lo sucedido. Se trata de sesgos machistas que aún persisten, y se tienen muy arraigados, ya sea de manera consciente o inconsciente, de cualquier forma, son injustificables.

Mariela Ponce Villa, refirió que hay hechos emblemáticos a nivel interamericano donde no se dio respuesta adecuada a mujeres víctimas de agresión sexual y México fue condenado, a manera de ejemplo, citó lo acontecido en el caso del  «Campo Algodonero» conocido como «Muertas de Juárez», donde desaparecían jovencitas de manera sistemática bajo un mismo patrón, luego aparecían sus restos ya privados de la vida, y las autoridades no investigaron adecuadamente, por ende, jamás habrá un esclarecimiento. De igual manera, trajo al presente otros dos  casos de mujeres indígenas, quienes fueron violentadas sexualmente por activos del ejército, y no sólo se refirió al hecho en si mismo, también señaló que las autoridades ministeriales no investigaron debidamente lo sucedido en contra de Valentina Rosendo Cantú e Inés Fernández Ortega. Uno de los últimos acontecimientos, fue el de Atenco, donde las mujeres detenidas fueron victimas de abuso sexual por parte de agentes de policía.

La impresionante manifestación protagonizada el 8 de marzo del año inmediato anterior, por parte de las mujeres ante la violencia vivida y la indiferencia de las autoridades, cimbró a todos y generó reflexiones. Ponce Villa, remarcó que no sólo viendo este suceso como mujer, sino también como juzgadora del Tribunal de Apelación, considera forzoso cambiar las perspectivas vinculadas al análisis de los hechos para aplicar el derecho, sin dejar de reconocer, y soslayando el gran problema de género arrastrado desde hace mucho tiempo.

Al presente, es perceptible que sigue la lucha de estos grupos llamados feministas, continúan haciéndose notar por diversas razones, ahora por el tema de un posible candidato. Pero no claudican, persisten levantando la voz, y comportándose de esa manera, han logrado que una sociedad anteriormente detractora ante sus reclamos y demandas, en cierto modo haya cambiado, porque ahora, una gran parte de la comunidad, denota empatía con esas agrupaciones de mujeres, aún falta mucho por avanzar, pero piensa que se está trabajando en ello, espera que autoridades de todos los órdenes, se preparen para dar mejor respuesta a estas mujeres, y ellas no cesen en su lucha, prosigan.