Recorrido por el Museo Casa Presidencial Lázaro Cárdenas

El 30 de noviembre de 1934, el general Lázaro Cárdenas del Río salió del Castillo de Chapultepec para la ceremonia de toma de posesión como presidente de la República. En su discurso de protesta anunció la ruta política que al país marcarían la Revolución Mexicana y la Constitución de 1917.
Su gestión sería más que memorable para las generaciones futuras: su peso simbólico la convirtió en ejemplar. Sería el modelo del buen gobernante.

Uno de los derroteros del presidente Cárdenas -mucho más íntimo, pero decisivo para la historia de los presidentes del sigo XX-, fue restablecer la sede del Ejecutivo Federal: ya no sería el Castillo de Chapultepec, que decretó en 1939 Museo Nacional de Historia. Señaló como residencia oficial al viejo rancho de La Hormiga, en terrenos del Molino del Rey, al poniente del Bosque de Chapultepec. Se llamaría Los Pinos.
El presidente Cárdenas no fue gobernante solitario. Por lo contrario, gustó de concentrarse con la realidad y enfrentarla. Recorrió el país; escuchó a los pobladores de todas las regiones; dictó disposiciones; obedeció la ley.
Desde Palacio Nacional y la residencia oficial de Los Pinos planteó y decidió… También lo hizo desde su despacho viajero: el tren Olivo, en caminos de ferrocarrileros que conoció en su etapa de soldado de la Revolución.

El Museo Casa Presidencial Lázaro Cárdenas muestra el orden cronológico de los acontecimientos más destacados de Cárdenas del Río. En dicha exhibición se presenta al hombre y su tiempo. Una aproximación al personaje y a la persona. Se hará hincapié en el tiempo que gobernó a México y cimentó las instituciones modernas de la República. Se destacarán actos y espacios en los que, entre 1934 y 1940, el presidente Cárdenas trazó los destinos de un México más justo. También, los hechos de la política, social y cultural que, con sus decisiones, sembraron maneras de ser y de pensar para las generaciones futuras: fueron raíz del llamado renacimiento mexicano y de su proyección internacional. La huella objetiva de Lázaro Cárdenas quedó en las costumbres y en la identidad de quienes somos sus herederos.

El 21 de mayo de 1895 nace en Jiquilpan de Juárez, Michoacán. Lázaro Cárdenas fue el tercer hijo de ocho, de la familia formada por Dámaso Cárdenas Pineda y Felicitas del Río Amezcua.

Trabajó como meritorio en la Oficina de Rentas de Jiquilpan, y asistió como aprendiz a la imprenta La Económica en 1909. No obstante, debió ingresar a la Secretaría de la Prefectura, para laborar como escribiente en 1911, debido a la muerte de su padre y al cierre de la imprenta. 4 años más tarde, por encargo del General José Rentería Luviano, imprimió un manifiesto a favor de la Revolución. Las tropas federales quemaron la imprenta y lo persiguieron, por tal razón, huyó de Jiquilpan. Ya ubicado en Apatzingán, Michoacán. Se enroló en las fuerzas revolucionarias bajo el mando del general Guillermo García Aragón; y, a los 18 años, recibió el grado de Capitán Segundo. Meses después, se incorporó a la División de Caballería del general Lucio Blanco, perteneciente al Cuerpo del Ejército del Noroeste, comandado por el general Álvaro Obregón, y ascendió a Capitán Primero. En 1916 se unió con 600 hombres al general Plutarco Elías Calles en Agua Prieta, Sonora. Posteriormente recibió el ascenso a Teniente Coronel de Caballería. Al tomar parte las campañas contra los generales Maytorena y Villa acompañando a Calles, recibió el nombramiento de Coronel.

El año siguiente fue nombrado Jefe de la Brigada de Sonora, participó en la Campaña del Yaqui. El 29 de marzo nació Alicia Cárdenas del Valle, hija de Juana del Valle Rizzo, en Guaymas, Sonora. El presidente Venustiano Carranza lo autorizó para encabezar al XXII Regimiento de Caballería y tres corporaciones más, en su campaña contra los rebeldes que saquearon Michoacán. Murió su madre en Guadalajara, Jalisco, el 21 de junio.
En 1919 participó en la campaña del general César López de Lara para pacificar la Huasteca veracruzana. Ahí conoce la explotación de campesinos y trabajadores por pare de las compañías petroleras. Más tarde, regresó a Michoacán como Jefe de Operaciones Militares. Ocupó el cargo de gobernador provisional del Estado, en sustitución del Ing. Pascual Ortiz Rubio, designado secretario de Comunicaciones por el presidente Adolfo de la Huerta.

Para 1921 ya era Jefe de Operaciones Militares en el Istmo de Tehuantepec; posteriormente, regresó a Michoacán con el mismo encargo militar. Dos años pasaron y durante la rebelión delahuertista, el general Obregón lo nombró jefe de una columna de caballería de mil hombres que marchó de Michoacán a Jalisco. Resultó herido y hecho prisionero en combate sostenido en Huejotitlán, Jalisco. Transcurrieron dos años y fungió como Jefe de Operaciones de las Huastecas, con cuartel general en Villa Cuauhtémoc, Veracruz. Fundó la primera Escuela para Hijos del Ejército. En 1928 fue promovido al máximo rango militar: General de División. Se postuló a la gubernatura de Michoacán como candidato único. Tras una intensa gira, fue elegido gobernador del estado para el período 1928-1932.

El último año de la década de los 20’s, sin combatir, y por medio de negociaciones; Cárdenas del Río, pacificó a los cristeros levantados en varios lugares de Michoacán. El siguiente año pidió licencia al congreso estatal para desempeñarse como presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Nacional Revolucionario (PNR). Seguidamente, el presidente Pascual Ortiz Rubio le concedió el nombramiento de secretario de Gobernación, al siguiente año, contrajo matrimonio civil con Amalia Solórzano Bravo, ocurrió en Tacámbaro, Michoacán, el 25 de septiembre. Y fue nombrado Jefe de Operaciones de la XIX Jefatura de Operaciones Militares, con sede en Puebla. El primero de mayo de 1934 nació Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

El 30 de noviembre protestó como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Decidió no vivir en el Castillo de Chapultepec. La casa que fuera rancho La Hormiga, terminó siendo adaptada como la residencia oficial y recibió el nombre de Los Pinos. En relación a la residencia presidencial, caber recordar que la historia de este espacio marca tres decisiones presenciales: el primer día de gobierno de Venustiano Carranza, en mayo de 1917; el primero de Lázaro Cárdenas, en noviembre de 1934; y también la primera jornada presidencial de Andrés Manuel López Obrador, en diciembre de 2018. A comienzos de mayo de 1917, Carranza firmó el decreto de expropiación del Rancho La Hormiga, propiedad de la familia Martínez del Río, se destinaría a cuarteles de la Guardia Presidencial y de la industria fabril del Ejército Mexicano. Al llegar a la Presidencia de la República, en noviembre de 1934, Lázaro Cárdenas tomó la decisión de establecer la residencia presidencial en La Hormiga, que cambió su nombre a Los Pinos, en recuerdo de la huerta de Tacámbaro, Michoacán, donde conoció a su esposa, Amalia Solórzano. En 2018, Andrés Manuel López Obrador abrió este espacio al pueblo de México y orientó su destino hacia un complejo cultural.

En 1935 las críticas de los callista provocaron el rompimiento entre el general Plutarco Elías Calles y el presidente Cárdenas; se reorganizó el gobierno. Fue expedida la Ley de Crédito Agrícola, que creó el Banco Nacional de Crédito Ejidal S.A. de C.V. y dio lugar al Departamento de Asuntos Indígenas. El 1 de enero creó el Instituto Politécnico Nacional (IPN), institución de educación e investigación tecnológica en niveles medio superior, superior y posgrado. Plutarco Elías Calles fue expulsado del país y se fortaleció la investidura del Presidente Constitucional. A continuación, nació la Confederación de Trabajadores de México (CTM), se estableció el Servicio Social para los pasantes de medicina. Efectuó el reparto agrario en La Laguna, región conformada por municipios de Durango y Coahuila. En 1937 se conformó la Comisión Federal de Electricidad (CFE), decretó la expropiación de los bienes de la empresa Ferrocarriles Nacionales de México, S.A. Dotaciones agrarias en el Valle de Mexicali, Baja California; reparto Agrario en el Valle del Yaqui Sonora y haciendas hequeneras de Yucatán. México abrió sus puertas a perseguidos políticas de otros países como el revolucionario ruso León Trotsky, y los 500 niños españoles, conocidos como «Niños de Morelia».

El hecho que hizo notar de gran forma el gobierno encabezado por Cárdenas del Rio, fue concretado el 18 de marzo de 1939, con la expropiación de los bienes que poseían compañías petroleras extranjeras. En junio dio origen a la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX), productora, refinadora y comercializadora del petróleo y gas natural de México.

 

Enseguida, nació la Confederación Nacional Campesina (CNC), y aconteció el reparto agrario de las haciendas de Lombardía y Nueva Italia en Michoacán. El 3 de febrero de 1939 fundó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el primero de diciembre de 1940 dio fin su mandato como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; hizo entrega del gobierno al general Manuel Ávila Camacho.

Durante la Segunda Guerra Mundial, específicamente en 1942, fue nombrado Comandante en Jefe de la Región Militar del Pacífico, creada por el presidente Ávila Camacho ante el avance del conflicto. Después ocuparía el cargo de secretario de la Defensa Nacional.

Por iniciativa del general Cárdenas, el presidente Miguel Alemán creó las comisiones del Papaloapan y el Tepalcatepec. También lo nombró Vocal Ejecutivo de la segunda, todo aquello en 1947. Dos años transcurrieron, cuando fue miembro de la presidencia colectiva del Consejo Mundial de Paz, como uno de sus representantes latinoamericanos. Llegada la mitad del siglo inmediato anterior, donó a la SEP la Quinta Eréndira de Pátzcuaro, Michoacán, que se convertiría en sede del Centro Regional de Educación Fundamental para América Latina (CREFAL).

En 1954 fue condecorado por el emperador de Etiopía; Haile Selassie, por la protesta de México ante la Sociedad de las Naciones, contra la invasión de Mussolini en 1935. Transcurrieron dos años, y recibió el Premio Stalin Internacional por su labor en el fortalecimiento de la paz entre las naciones.

En 1958 visitó la Casa Krupp en Essen, Alemania, donde se realizaron un estudio encomendado por el gobierno mexicano para establecer una planta siderúrgica con los minerales de Las Truchas, Michoacán. Durante su visita a Moscú, se reunió en el Kremlin con el Primer Ministro Nikita Jrushchov. En México se reunió con la comisión cubana, que, entre otras cosas, lo invitó a Cuba. En su visita dio un discurso en la Plaza de la Revolución. Recién iniciada la década de los sesentas, cumplió la edad reglamentaria para el retiro, presentó su solicitud ante el Ejército.

Transcurría el año de 1959, y Cárdenas del Río se entrevistaba con el entonces presidente de la República Popular China; Mao Tse-Tung.

En 1961, participó en la Conferencia Latinoamericana por la Soberanía Nacional, la Emancipación Económica y la Paz. Una de las resoluciones fue la creación del Movimiento de Liberación Nacional (MLN), intentó viajar a Cuba a defender su revolución, pero el gobierno mexicano se lo impidió. Tomó parte en las protestas por la invasión estadounidense a Cuba. El presidente Adolfo López Mateos otorgó una comisión oficial a todos los expresidentes. La del Río Balsas fu encomendada a Lázaro Cárdenas. Pasó el primer lustro y aceptó la invitación del filósofo galés Berland Russell para integrar el Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra, presidido por el escritor francés Jean-Paul Sartre, que juzgaría los crímenes de guerra cometidos por el gobierno estadounidense. En 1969 fue designado presidente del Consejo de Administración de la Siderúrgica Las Truchas, S.A., empresa de participación estatal mayoritaria que inició trabajos para establecerse en la costa michoacana.

La muerte del General Lázaro Cárdenas se sintió en el corazón. Muchas fueron las muestras de duelo expresadas por políticos, intelectuales, profesionistas, obreros y campesinos. Pero al calibrar su vida y obra, valoramos la fortuna de saberlo personaje de nuestra historia: sin tristezas. En este sentido, recordamos las palabras que Cárdenas pronunció ante la tumba de su amigo, el General Francisco J. Múgica en 1954: «No debemos sentirnos abatidos ante sus restos; ni recordemos nada que empañe sus grandes méritos ciudadanos, ya que todos sus actos políticos fueron expresión del fuego y patriotismo de sus más nobles pasiones […] Ante el querido amigo que se ausenta, protestamos nos disentir ni en los instantes mismos de suprema despedida y seguir su ejemplo ante la causa social del pueblo que él defendió con indiscutible sinceridad».

Poco después de las 5 de la tarde del 19 de octubre de 1970, el general Cárdenas falleció. Tenía 75 años. El ocaso de ese lunes fue también el de su vida; pero no de su afortunado legado.
La memoria popular lo recuerda como el mejor presidente de los mexicanos, ejemplar en su persona y en su entrega como político y sin tachadura. Ese atardecer fue tris. Un viejo combatiente cristero de San José de García, el General Anatolio Partida -alguna vez su enemigo-, lloró al saber la noticia. Tenía sus razones: «Vean qué hombre se nos fue», explicó.
O maría García de Arteaga, mujer de Jiquilpan de oficio panadera, quien les dijo a sus nietas: «Con razón amaneció triste. Así iba a ser el día. Hoy, hijas, hasta las milpas lloran».
A cincuenta años de su partida, recordamos con respeto al General Lázaro Cárdenas. Y nos vemos con orgullo como sus herederas: reconocemos que México vive bajo el cobijo de sus decisiones.

Sus restos descansan en el Monumento a la Revolución.

El desarrollo museístico se llevó a cabo por parte de un equipo multidisciplinario; en el cual, intervienen historiadores, diseñadores y museógrafos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Al frente del proyecto se encuentran el coordinador Nacional de Museos y Exposiciones del instituto referido con antelación y el director del Museo Nacional de Historia (MNH), Castillo de Chapultepec; Salvador Rueda Smithers.

Se compone de 5 núcleos divididos en 14 salas:

  • Núcleo 1: La misteriosa mecánica de la historia.
  • Núcleo 2: Formación Política.
  • Núcleo 3: De cara a la Nación.
  • Núcleo 4: Hombre de Estado.
  • Núcleo 5: La residencia presidencia.

La inversión corresponde a un monto de $9,500,000.00, el área museográfica (planta alta y baja) es de 732 metros cuadrados. Contiene 20 objetos originales, 136 reproducciones, 267 fotografías, 76 apoyos gráficos, 414 imágenes e interactivos, 27 interactivos, 2 estaciones hápticas, 14 películas, 27 acervos institucionales privados, 15 interactivos, 7 estaciones acústicas, 6 proyecciones y vídeos inversivos.

La exposición se abre al público de manera gratuita de martes a domingo, de las 11:00 a las 17:00 hrs., con aforo del 30 por contingencia sanitaria.

Dentro del museo se hace viable la apreciación de los documentos ahí expuestos para personas con discapacidad visual y auditiva.

En el barandal de la escalera que conduce a la planta alta, se sitúa un mecanismo para ser utilizado por personas con algún impedimento.

Destaca la silla presidencial (original) del General Lázaro Cárdenas del Río, préstamo del Palacio Nacional.