Lydia Cacho, periodista mexicana que reúme más de treinta años de trayectoria periodística, lo cual, aunado a su extenso recorrido como lectora, le llevaron a involucrarse en la ficción, en el entendido de que tanto el buen periodismo como la crónica hallan sustento en el alto nivel literario.
La intención consistía en ubicar una novela entre 1968 y 1978, con el firme objetivo de reconocer la actividad transformadora de la mujer durante ese lapso, previo al uso del término feminismo, precisó Lydia Cacho en la Cineteca Rosalio Solano durante una conversación con Felipe Restrepo Pombo, dentro de la cartelera del Hay Festival Querétaro 2026..
La obra está sustentada en una investigación profunda efectuada sobre las acciones del ejército, el PRI y la CIA, a para erradicar los movimientos por los derechos civiles en México y Centroamérica.
En el personaje principal de esta novela plagada de ternura Un halcón bajo mi ventana, llamado Julieta, la autora hace notar su interés por darle el justo valor a las infancias, además de emplearle para brindar un tono más directo, crudo y abierto. Ella encarna al país, que se revela tanto en el cuerpo de la joven; como en su forma de pensar y sentir.
Aunado a lo anterior, Lydia hace notar que el diccionario y el corazón son dos elementos fundamentales para escribir periodismo o ficción, de igual modo, el respeto al lenguaje es dar su merecido lugar a las personas acerca de quienes se escribe. En este punto se hace resaltar que el periodista no puede comprender del todo el dolor de las víctimas.
Cabe señalar que la autora compartió con el público haber escrito una primera versión de la novela que, echó a la basura por considerarla algo muy encaminado al terreno periodístico. Ella quería un medio para traer, aunque sea de forma simbólica, su corazón de vuelta a México y emitir un llamado de alerta para evitar que la historia se repita.
El vinculo ciudadano con el poder político en una dinámica paternalista, donde si obedeces, te dan; si no, puedes pagarlo caro, es algo que no debe ser, porque el país debe valorarse a partir de la dignidad humana.
En este sentido, compartió su experiencia personal en las cortes a lo largo de los diversos careos judiciales. Alguna ocasión, un individuo aseguró que Lydia se cree la Virgen de Guadalupe, por ser un agresor incapaz de enfrentarse a una mujer libre, quien es sabedora del valor de su propia existencia.
De la misma manera, advierte sobre la dificultad colectiva de redefinir la libertad y la tendencia a recaer en viejas estructuras o ideologías del pasado, en lugar de construir alternativas frente a la dictadura y el autoritarismo.
Lydia hizo notar que vive bajo protección y a la brevedad volverá al reexilio a causa de una seguridad con falta de garantías y a los procesos judiciales, todavía abiertos contra ciertos mafiosos.
En este sentido, reiteró su postura de encarar al sistema, caracterizada por no claudicar ante las presiones, con el propósito de sostener la exigencia de justicia. Además, le resulta impermisible aceptar etiquetas, dado que las mujeres desde 1968 han luchado contra tener que definirse.
Por otro lado, hizo resaltar su desacuerdo ante el uso de la inteligencia artificial por considerarla imbecilidad artificial; y, por la facilidad de propagar información falsa, en relación a ello, trajo a la memoria el instante en que preguntó a la IA cuándo fue privada de su libertad Lydia Cacho, y la respuesta obtenida fue que nunca. ¿Quién maneja la IA?
Al presente, las condiciones laborales del periodismo son precarias, resaltó Lydia Cacho, al enfatizar que también afecta en gran medida el desapego de la ética por parte de muchos propietarios de medios de comunicación no únicamente en México, que prefieren enfocar las líneas editoriales hacia un buen sobre lleno de dinero.
Para finalizar su intervención, dio el merecido valor a esfuerzos llevados a cabo por varias personas, sin embargo, periódicos locales no aceptan publicar sus trabajos porque piensan que la gente es estúpida y solo quiere leer textos de 350 palabras.








