Mahalia Ayala Galaz, personifica a la marquesa Paula Josefa Guerrero Dávila Fernández del Corral en «Arcos de amor», puesta en escena que se presentará el 20, 21 y 22 del mes en curso al interior del Museo de la Ciudad.
En este respecto, destacó que si la historia es justa recordará el nombre del marqués de la Villa del Villar del Águila; Juan Antonio de Urrutia y Arana, interpretado por Fernando Pérez Valdez, quien edificó los arcos del acueducto de Querétaro, pero seguramente Paula no será mencionada, ni como mujer, tampoco como esposa, ni siquiera a causa del nombramiento de marquesa. Sin embargo, la verdadera historia se encuentra grabada en piedra y no en pergaminos.
Juan Antonio, construyó el acueducto por cuya razón él, no puede confesar ni a sí mismo, En tanto que, sor Marcela lo impulsó a una fe que muy posiblemente nunca comprendió del todo, no obstante, tuvo el consentimiento de la marquesa, incluso, ella constituyó el puente entre un sueño imposible y la realidad. Sin su ayuda; él, sería como un ave incapaz de emprender el vuelo.
Se tiene la leyenda del marqués y la monja, una historia bonita acentuada por un amor puro y celestial, A pesar de ello, Paula dice tener la verdad que es por demás compleja, la realidad indica que una sola razón es insuficiente para que un hombre erija una montaña, porque ocasionalmente ese amor puede tornarse impuro, casi prohibido.
A trescientos años después de haber iniciado esta obra colosal, el nombre de la marquesa no es referido en las crónicas, revistas ni guías de turistas. Pero en cada gota de rocío posada sobre la cantera al amanecer, sí, en esa agua limpia que recorre por las fuentes de la ciudad ahí estará ella con su astucia y paciencia, derivado de lo anterior, resulta factible ver cómo ha valido la pena.
Para finalizar su intervención, la intérprete de doña Paula Josefa Guerrero Dávila Fernández del Corral, se dirigió a Querétaro a fin de hacer notar este gran legado para la posteridad, dejado por la marquesa.

















