Sacramento Arias Montoya, padre que ofreció la Sagrada Eucaristía en representación del X obispo de Querétaro, Fidencio López Plaza, al concluir la procesión con el Santísimo y la abogada de la vida; la Virgen del Pueblito, hizo notar que Jesús dijo, «yo soy la resurrección y la vida, quien crea en mí, aunque haya muerto vivirá, y todo aquel que está vivo y crea en mí, no morirá para siempre».
En el Jardín Guerrero, monseñor Sacramento, acentuó que Liturgia de la palabra nos recuerda que Dios es vida, y la vida proviene de Él como un don, después nos ofrece la vida eterna. Dios es el dueño de la vida, incluso, se presenta como el camino, la verdad y la vida, ha venido para que el mundo la tenga abundantemente.
En este contexto, trajo a la memoria palabras del papa Pablo VI, al hacer resaltar que la vida humana es sagrada y proviene de Dios, porque según dijo, la idea central de la encíclica Humanae Vitae, radica en especificar que el hombre no es dueño absoluto de su cuerpo.
Bajo esta misma línea, el papá San Juan Pablo II en Evangelium Vitae, nos recuerda el deber incansable de la vida humana, y la importancia de promover su dignidad a partir de la concepción hasta la muerte natural. Por tal motivo, resulta indispensable anteponer la cultura de la vida, frente a la que representa muerte, violencia, guerra, impunidad y falta de respeto a las personas en condiciones de mayor vulnerabilidad. Además, la Iglesia condena el aborto, la eutanasia y la manipulación genética como violación grave a la dignidad humana.
Arias Montoya añadió que la Instrucción Domun Vitae, indica que la vida humana debe ser tenida como sagrada, dado que, desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios, solo Él es Señor de la vida desde su comienzo hasta el término. Nadie en ninguna circunstancia puede atribuirse el derecho de matar a un ser humano inocente. La vida humana debe ser protegida y respetada de manera absoluta.
En su homilía, trajo a la memoria que el papá Francisco, subrayó que la vida debe ser protegida en todas sus fases, específicamente en condiciones de fragilidad humana, su enfoque integral abarca la protección a las personas en condición de vulnerabilidad, incluidos los migrantes, pobres y adultos mayores. Lo que denominó Ecología Humana, útil para cuidar la dignidad de cada persona.
Mientras que en Laudato Sį, especifica que el cuidado de la vida se extiende a la casa común. Abortar es un atentado contra la vida, del mismo modo lo es, cuando alguien muere por desnutrición o en el trabajo por incumplimientos con requisitos de seguridad. El terrorismo y la eutanasia son otras maneras de atacar la vida.
Para finalizar su intervención, mencionó palabras dichas sobre la actualidad de Estados Unidos por León XIV al inicio de su pontificado, cuando precisó que ser Pro Vida, va más allá de oponerse al aborto, consiste en defender la vida en todas sus etapas y circunstancias, no se puede apoyar la pena de muerte ni ser indiferente al sufrimiento de migrantes. Se debe abrazar al ser humano en su totalidad como verdadero testimonio del Evangelio de Cristo, que hoy nos recuerda su venida para que tengamos vida abundante.

















