María Constanza Cano Quintero, rectora de la Institución Universitaria de las Culturas y las Artes Populares (IU IPC), se define a sí misma como una lideresa académica y artística caleña, cuya pasión por las artes y la cultura se refleja en su extensa trayectoria en el ámbito educativo de su ciudad, la cual le da un profundo conocimiento de las tendencias contemporáneas en educación superior.
Es egresada de la Escuela de Música del Instituto Popular de Cultura de Cali, licenciada en el mismo campo por la Universidad del Valle, además posee una licenciatura en Educación Preescolar de la Universidad de San Buenaventura en Cali, y cuenta con una especialización en Docencia Universitaria por la Universidad Santiago de Cali.
La rectora de la IUIPC, obtuvo la suficiencia investigadora en 2010 y el Diploma de Estudios Avanzados en 2016 en la Universidad de Valladolid, España. Posteriormente, completó su Doctorado en Investigación Transdisciplinar en Educación en la misma Universidad, y culminó un Posdoctorado en la Universidad Complutense de Madrid 2022.
Sobre el programa de Licenciatura en Música de la IU IPC, dijo que la misión se enfoca en formar y capacitar a individuos íntegros, comprometidos con la educación y la cultura específicamente en el ámbito de las músicas populares y tradicionales. Este programa centrado en la excelencia formativa y de investigación, fomenta una relación activa con el sector cultural y social.
Además, promueve la proyección social, la internacionalización y el desarrollo del bilingüismo, todo ello sustentado en sólidos principios derivados de su identidad.
En cuanto a la Educación para el trabajo y el Desarrollo Humano (ETDH), es una oferta educativa en Colombia, enfocada en la formación rápida y práctica de técnicos laborales. Busca desarrollar competencias específicas para sectores productivos. En este caso es el sector cultural.
Los ETDH de la IU IPC constan de 4 semestres y 36 créditos, los cuales se imparten en distintas sedes de la ciudad de Cali, siendo Coltabaco la sede administrativa y más emblemática dentro de la ciudad.
La Educación para el Desarrollo Humano, involucra cinco áreas:
* Músicas Tradicionales y Populares
* Artes plásticas
* Fotografía Artística
* Teatro
* Danzas Folclóricas Colombianas
Acerca del Programa de Formación Artística Permanente de la IU IPC, destacó que la oferta se dirige a jóvenes y adultos a fin de que puedan explorar las artes desde diversas disciplinas. Con un desarrollo práctico y teórico dividido en módulos de aprendizaje que va desde el nivel uno hasta el cuarto. Hay talleres de teclado o piano, fotografía artística, lenguaje musical y entrenamiento auditivo, danza folclórica, técnica vocal, guitarra acústica, técnicas pictóricas, etc.
En tanto que, el Programa Infantil y Juvenil de Artes Integradas involucra el Grupo Exploratorio; y, Grupo Infantil y Juvenil.
Por su parte, el Grupo de Investigación GICAPTE, es promotor de la investigación, la innovación y la apropiación social del conocimiento en torno a las culturas y las artes populares, articulando el saber académico con los conocimientos comunitarios para contribuir al desarrollo cultural y social de los territorios. Es uno de los Semilleros de la Escuela de Artes Plásticas, junto a MACULA, MURALISTAS IPESIANOS UNIDOS, etc.
En otro orden de ideas, especificó que MAESTRANZA se refiere al Semillero de Investigación en Pedagogía, lúdica y didáctica del movimiento y la danza; y, DANZALAB, es el Semillero de Investigación-Creación. Cuerpo, danza y territorio en movimiento.
La IU IPC también desarrolla muestras artísticas y culturales, las cuales se relacionan con la Semana de la Biodiversidad Fotos y Vídeos. Desde otra perspectiva, interviene en el Carnaval Blancos y Negros fotos y vídeos.
Cano Quintero especificó el punto de partida mediante una pregunta motivadora: ¿De qué manera la transformación de la educación técnica en profesional puede integrar y salvaguardar los conocimientos, prácticas y valores de las tradiciones a esos oficios? Al respecto, destaca el propósito de analizar la reconversión de la educación técnica en educación superior como un mecanismo de preservación de tradiciones. Aunado a lo anterior, la tesis principal consiste en formalizar y dotar de estatus profesional a los oficios técnicos, asegura su continuidad y relevancia en el mundo contemporáneo, actuando como un garante de la tradición.
Bajo esta tesitura, añadió que la historia de la educación técnica laboral en Colombia es un recorrido que ha evolucionado desde la formación de oficios puntuales hasta convertirse en un pilar clave para la competitividad y el desarrollo productivo del país.
El interés por la formación de oficios se remonta al siglo XIX. Un hito importante fue la llegada de las misiones salesianas, quienes en lugares como el Oratorio de Valdocco (mediados del siglo XIX) y posteriormente en toda Colombia, establecieron talleres para capacitar a jóvenes en artes y oficios (carpintería, mecánica, imprenta, etc.), buscando su inserción laboral y formación social.
En 1909 se logra la primera resolución que reconoce una institución técnica como Escuela de Artes y Oficios, marcando el inicio de la formalización de este tipo.de enseñanza.
A principios del siglo XX, la incipiente industrialización, como la creación de empresas importantes, generó una demanda interna de mano de obra capacitada, llevando a que algunas empresas crearan sus propios sistemas de capacitación.
Por recomendación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y en un contexto de crecimiento económico, nace el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), institución convertida en el principal motor y referente de formación técnica a nivel nacional, ofreciendo capacitación técnica y tecnológica con un enfoque directo en las necesidades del sector productivo.
Entre las décadas de 1950 y 1960, la formación técnica experimentó un gran auge, impulsada por la necesidad de una mano de obra competente para la industria en crecimiento.
La Ley 115 de 1994 no solo definió el marco de la educación formal, sino que también estructuró la Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano, que incluye los programas de Técnico Laboral.
La historia de la educación técnica colombiana es la historia de un esfuerzo constante por vincular la formación humana con el desarrollo económico, pasando de ser vista inicialmente como una opción de menor prestigio a ser reconocida como una opción estratégica y de alta pertinencia para la competitividad nacional.
Asimismo, la tradición juega un papel crucial en la identidad cultural y la cohesión social de las diferentes regiones y grupos dentro del país. En este contexto, hizo notar un cruce conceptual entre la tradición con los aspectos técnicos y profesionales para dar lugar a la reconversión, concepto necesario para transformar, evolucionar, actualizar e innovar.
La reconversión aporta a preservar las tradiciones, integrar el conocimiento de las prácticas culturales ancestrales en los currículos modernos; garantizar tanto habilidades técnicas como conocimiento y valoración de identidad y patrimonio cultural; fomentar un sentido de pertenencia y transmisión de valores culturales de una generación a otra; evitar que las tradiciones se pierdan; preservar el patrimonio inmaterial e, incorporar prácticas tradicionales.
Al abrir sus puertas a la profesionalización de oficios arraigados en el trabajo manual y la artesanía, la academia asume el rol de custodio activo de la memoria colectiva, destacó María Constanza, quien para finalizar su intervención, hizo resaltar que este espacio, las técnicas ancestrales y empíricas -que corren el riesgo de de extinguirse o ser invisibilizadas por la hiperindustrialización- no se abordan como folclore estático, sino que se investigan y transforman en una tradición viva que dialoga con la innovación.











