Xinhua, medio chino de comunicación, informa que analistas regionales consideran que la salida es una continuación de la contracción estratégica de Estados Unidos en Oriente Medio, con repercusiones geopolíticas duraderas.
En este contexto, la retirada de las fuerzas estadounidenses podría motivar un espacio para que Irán expanda su influencia en la zona.
Entretanto, Irán ha considerado a lo largo de mucho tiempo las bases militares estadounidenses en Oriente Medio como una férrea amenaza en materia de seguridad.
La retirada estadounidense de Irak, reducirá la disuasión militar estadounidense en las áreas inmediatas de Irán y, en efecto, originará espacio para que Irán amplíe todavía más su influencia.
Por otra parte, Washington podría buscar una cooperación en materia de seguridad más profunda con Siria, que se unió el año pasado a la coalición anti-EI, enfocándose en el intercambio de inteligencia y la lucha contra el terrorismo a fin de restringir los corredores de suministro proiraníes, refieren analistas, quienes señalan cómo, en última instancia, la búsqueda de Irak de autonomía estratégica depende de la gobernanza interna y el equilibrio regional.
Por ende, reconciliar las facciones políticas, abordar las preocupaciones de seguridad kurdas, integrar milicias y prevenir un resurgimiento del Estado Islámico, siguen siendo tareas críticas a largo plazo.
Para finalizar su intervención, los expertos afirmaron que, a medida que la región busca disminuir la interferencia extranjera, hará falta un diálogo regional sostenido y una diplomacia inclusiva para tratar las consecuencias geopolíticas y las brechas de seguridad dejadas por Estados Unidos.






