- La exposición individual de la artista mexicana Edurne Esponda titulada «Código Propio II», se presenta en la galería Picci Fine Arts —Alpes 700A, Lomas de Chapultepec, CDMX—
- La muestra presenta una abstracción pictórica que explora la memoria sensorial y la riqueza culinaria de Oaxaca, donde nació Esponda, con texturas y color mostrando que hay olores, sabores e imágenes que jamás se olvidan, que nacieron desde la infancia como las nieves de La Soledad; los mercados y las iglesias; los chiles y los moles; los telares de cintura y los textiles; la sal de gusano y el maguey para el mezcal.
- Compuesta por una serie de polípticos que poseen su código propio, la serie pictórica es al mismo tiempo un recetario visual, y una rebelión contra las etiquetas del mundo de la moda creando códigos de barras que las hacen única e irrepetibles como es el arte: reflexión de la mirada de una artista que ha contemplado el mundo por su origen —madre vasca y padre oaxaqueño—, pero también por su trabajo —diseñadora de alta costura—.
En la última década Edurne Esponda ha trabajado en una serie pictórica que es al mismo tiempo un recetario visual de Oaxaca, un homenaje a sus mujeres y el telar de cintura, y una rebelión contra las etiquetas del mundo de la moda utilizando códigos de barras para mostrar que somos únicos e irrepetibles como el arte.
Esto es lo que vemos en su exposición individual titulada Código Propio II, que se presenta en la galería Picci Fine Arts —Alpes 700A, Lomas de Chapultepec, CDMX— que estará en ese espacio hasta finales del mes de mayo, luego de exponerse desde 2015 en Oaxaca, España e Inglaterra, ahora está por vez primera en la Ciudad de México.
En alrededor de 27 piezas de diferentes formatos, óleos sobre tela y madera, la pintora nos muestra la memoria sensorial y la riqueza culinaria de Oaxaca con texturas y color, mostrando que hay olores, sabores e imágenes que jamás se olvidan, que nacieron desde la infancia como las nieves de La Soledad en sus barriles que giran con sus en sus colores creando prismas por hielo que nunca son uniformes en su color; los mercados y las iglesias creando sus entornos, sonidos, encuentros; los chiles y los moles desde el amarillito hasta el pasilla o chipotle más coloradito o el más negro; los telares de cintura y los textiles evocando ese movimiento de las mujeres, proceso rítmico, corporal y de ida y venida constante que conecta a la tejedora con su entorno, actuando como una extensión del cuerpo; la sal de gusano y el maguey para el mezcal, un condimento ancestral elaborado con chinicuiles (gusanos del maguey) tostados y molidos, de color rojizo-amarillento, de sabor ahumado y terroso que realza las notas del agave.
Pintura culinaria que ella lleva a sus lienzos porque afirma: “Oaxaca es un museo viviente. Si algo sobra ahí es el color”. En sus pinturas, de grande o pequeño, formato ella codifica todo, como le ocurre con los alimentos en los mercados, así en Código propio II codificó las especias, las nieves o los textiles.
Nacida en la ciudad de Oaxaca, hija de madre vasca y padre oaxaqueño, Esponda estudió Diseño de Modas y Textiles, y Prácticas de Dibujo, en Barcelona, España; coordinó durante ocho años distintas Colecciones, licencias e interiorismo para la marca internacional de alta costura Óscar de la Renta, entre Nueva York y París. Creó su propia línea de ropa, y colaboró en el periódico Reforma. En ese universo de la moda absolutamente todo tiene un código: botones, colores, tallas… Para ella, los códigos tienen muchas lecturas y discursos. La primera vez que creó uno fue en el mundo de la moda, y a partir de ahí se ha vuelto un elemento fundamental de su trabajo. La pintora decidió retomar ese concepto en su quehacer artístico, pero desde un ángulo crítico y contestatario. “Lo hago al revés: se trata de no dejarnos etiquetar, reafirmar que somos únicos e irrepetibles”.
La obra de Edurne Esponda es el resultado de una suma de disciplinas y fragmentos culturales, fusionando la elegancia y vanguardia de la alta costura con la creación abstracta y conceptual en dónde mezcla la gastronomía y los textiles de su natal Oaxaca. La artista tiene piezas en importantes colecciones e instituciones, destacando murales en el Centro Médico ABC Observatorio y el Palacio Urgoiti en Bilbao, España. Su naturaleza cosmopolita está en sus lienzos, donde mezcla su riqueza oaxaqueña que suaviza con lo vasco.
Las obras de Código propio II son una serie de obras/polípticos “como legos”, piezas independientes, que pueden ponerse en vertical u horizontal, según el espectador quiera disponerlas en su lectura. Esta exposición invita al espectador a experimentar cómo el diseño, el arte y la memoria universal se entrelazan en texturas y colores que evocan el sabor y la identidad cultural.
También es la oportunidad de ver una muestra de larga vida que ya pasó por el Museo de los Pintores en Oaxaca, por Madrid, Reino Unido, y ahora llega a Picci Fine Arts y se podrá visitar hasta finales del mes de mayo.
Dedicada al arte abstracto desde 2002, Edurne Esponda cuenta con una sólida
trayectoria internacional. Ha exhibido su obra en recintos como el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez y el Museo de los Pintores Oaxaqueños, y representó a México durante el Año Dual México/Inglaterra en 2015, exponiendo en cinco capitales británicas. Su presencia en ferias como Zona MACO y Miami Art Fair, junto con el respaldo de galerías como Casa Lamm (CDMX), Susan Calloway (Washington DC) y Vetusart (España), consolidan su posición en el panorama artístico contemporáneo.
Informes: https://www.piccifinearts.com/contact







