Eduardo Rabell Urbiola, director del Heraldo de Navidad, fungió como ponente del tema «El trazo que da origen. Simbiosis que trasciende», dentro de la Jornada Académica sobre la fundación de Santiago de Querétaro.
En el patio del Archivo Histórico, el también ex cronista municipal de Querétaro, acentuó la importancia de la toponimia, por ser una rama de la onomástica que estudia el origen, significado y evolución de los nombres propios de los lugares geográficos, como ciudades, ríos o montañas; y, describe características físicas o históricas de la zona.
En el caso de nuestra capital, citó Maxei (juego de pelota), Andamaxei,’Nadamaxei (gran juego de pelota), Tasco, Taxco y Tlachco (en el juego de pelota) y Queréndaro (lugar de peñas).
También explicó de dónde deriva la palabra, cuyo significado es «lugar del pueblo grande»; y, cómo transitó de Keréitaro hasta Querétaro.
Al inmiscuirse en la estructura urbana de 1531 a 1600, trajo a la memoria el 6 de junio de 1551, cuando el virrey Velasco otorga a Juan de Villagómez, justicia en los chichimecas, para señalar sitios y solares a los españoles en Querétaro; en el lapso de 1531 a 1551 se habla de exclusivamente naturales, y del año antes citado hasta 1600, también de españoles.
La consolidación urbana concluye en 1700, año en el cual da comienzo la integración urbana, que termina en 1810, momento del inicio de la decadencia, finalizado en 1821.
Posteriormente, puntualizó que conquista hace referencia a la acción o efecto de ganar un territorio, posición, o el afecto de alguien mediante el esfuerzo, la persuasión, incluso, el uso de la fuerza. En tanto que, el apaciguamiento se trata de una estrategia diplomática consistente en realizar concesiones de índole política, territorial o económica a una potencia agresiva con el fin de evitar un conflicto armado.
Sobre la fundación y refundación, precisó cómo deduce García Ugarte, que hubo una fundación española de Querétaro en La Cañada y que, a la postre se cambiaría el poblado, ca. 1538, al Cerro de los Molinos de Carretas, pero como las tierras de ahí resultaban inadecuadas, nuevamente se cambió el poblado al lugar actual.
Más tarde en su presentación, tuvo a la vista el siguiente documento de 1892, proveniente de otro de 1761, que refiere a uno de 1609 e incluye el texto original de 1537, donde vuelve a 1609 y establece que en 1614 los Oidores cumplieron cumplieron con el ritual de obediencia y ordenaron su pregón. Concluye con la fórmula de traslado en 1761.
Llegado el momento de exhibir los barrios fundacionales y actuales, Rabell Urbiola, precisó que los barrios son espacios poblados conocidos de esa forma, por el término árabe [barrī] ‘salvaje’, a la postre sería del árabe hispánico bárri, ‘exterior’. Emana de la fundación de una ciudad y son la subdivisión de una ciudad o pueblo con identidad propia. Asentamientos humanos primarios, cuyos habitantes mantienen el sentido de pertenencia. Más adelante, según sus características, al unirse se convierten en una ciudad.
Al respecto, el Dr. Carlos Arvizu, señala que se trata de una ciudad tradicional hispanoamericana, a partir del conjunto de elementos morfológicos, consideraban sistema urbano integrado por subsistemas (barrios), los cuales se ordenaban en torno a la zona central de la ciudad, marcaba el espacio en que se asentaban grupos raciales, o por actividades productivas. La separación racial, defendida enfáticamente.
En determinados casos, desde sus inicios fueron creados en los centros urbanos, otras veces, como resultado de cierta evolución urbana y económica.
En relación con la especialización del barrio, posterior a la fundación del centro urbano, algunos asentamientos rurales quedaron integrados por crecimiento; proceso de conurbación primaria y constituyeron barrios de los mismos centros.
Acerca de las reformas Borbónicas aplicadas a Santiago de Querétaro, dijo que el corregidor Ignacio Ruiz Calado informó al aplicar las Reformas ordenadas por el rey Borbón, y, se auxilió de la demarcación comúnmente aceptada de cada uno de los barrios integrantes de la ciudad, a fin de dividirla en cuarteles mayores y menores.
Querétaro mantuvo su traza original hasta el siglo XX, porque a fuerza de privaciones y sacrificio, los queretanos recuperaron su ciudad, pasado el sitio de 1867. Sus cambios se debieron al desarrollo de las comunicaciones ( tranvía de mulas, FFCC, propulsión mecánica) y, al crecimiento poblacional.
Bajo esta tesitura, Eduardo Rabell, acentuó que hoy por hoy la identidad de la ciudad no se ha perdido, sin embargo, surgieron cambios radicales originadores de una mezcla.
En este contexto, aclaró que una colonia es un grupo de personas procedentes de un mismo territorio, establecidas en otro, mientras que un fraccionamiento es un conjunto habitacional; en México hay leyes de desarrollo urbano de cada estado, ya sea habitacionales o especiales. Tanto la ciudad como el fraccionamiento gravitan alrededor del centro de una ciudad. Por lo regular no tienen identidad, pues trasladan a su domicilio todo tipo de personas que deseen hacerlo.
La mezcolanza dio comienzo de manera paulatina, pero a causa del sismo de 1985 en CDMX se aceleró. No transcurrió mucho tiempo para que los recién asentados optaran por decir colonia al considerar el barrio como algo despectivo. En este punto empezó la desaparición del sentido de pertenencia del barrio: la raigambre a la tierra y el cambio radical de la naturaleza de la ciudad transitó de agrícola a industrial. Del mismo modo, dio principio el fraccionamiento incontenible de las haciendas.
El nombre de Santiago originalmente lo llevaba el convento franciscano. No se llamaba de San Francisco. En todos los documentos expedidos por los provinciales, es decir, las patentes, ubicaban al final lo siguiente: «en este nuestro convento de Santiago del pueblo de Querétaro», indicando la fecha de 1500 en adelante; cuando ocurrió la actualización el curato tomó el nombre de Parroquia de Santiago y, permaneció en el mismo sitio (1758), hizo notar Eduardo Rabell Urbiola, quien para finalizar su intervención, destacó que años después de ser expulsados los jesuitas, se pasó la parroquia al templo de la Compañía con el nombre que había tenido en el templo y convento franciscano (1767).















