La historia de la guerra cristera en México llegó a Hollywood hace poco más de una década con For Greater Glory, cinta titulada en español como Cristiada. Junto a la película, se publicó un libro oficial para ahondar en la historia de la persecución religiosa y la gesta que surgió como una respuesta espontánea de miles de católicos en la primera mitad del siglo XX.

Disponible en español e inglés, el libro es obra de Rubén Quezada, católico de origen mexicano establecido en California (Estados Unidos), y cuenta con un prólogo del Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gomez; una introducción del actor y productor Eduardo Verástegui; y un ensayo de Carl Anderson, quien al momento de la publicación era el Caballero Supremo de los Caballeros de Colón.

Y aunque Cristiada/For Greater Glory aborda una historia que este 2026 cumple cien años, el sentimiento anticatólico que presenta “aún sigue, en cierta forma”, en el México actual, comparte Quezada, en entrevista telefónica con ACI Prensa.

A sus casi 60 años, Quezada, hoy reconocido conferencista internacional, recordó que durante su niñez en México el tema de la guerra cristera no era incluido en los materiales históricos que se abordaban en la primaria.

Rubén Quezada, autor del libro oficial que acompañó el lanzamiento de la película “Cristiada”, conocida en inglés como “For Greater Glory”. Crédito: Cortesía de Rubén Quezada.
Rubén Quezada, autor del libro oficial que acompañó el lanzamiento de la película “Cristiada”, conocida en inglés como “For Greater Glory”. Crédito: Cortesía de Rubén Quezada.

No fue hasta que, más adelante en su vida, se sumergió en el trabajo realizado por el historiador francomexicano Jean Meyer —compilado en su trabajo de tres volúmenes titulado La Cristiada— que, dijo, “empecé a profundizar mis estudios” sobre la guerra cristera.

Quezada explicó que este desconocimiento generalizado fue una consecuencia de una política de Estado que se extendió por décadas. Tras los “arreglos” de 1929 entre la Iglesia y el gobierno federal, que acabaron formalmente con la guerra cristera, relató, hubo “una orden del gobierno de que no se podía publicar nada, no se podía propagar nada”, convirtiendo a la Cristiada en un tema prohibido en la práctica, mientras muchos católicos evitaban hablar del tema por temor a ser arrestados.

De esa forma, muchas generaciones, indicó, se vieron imposibilitadas de acceder a la información sobre la persecución religiosa de inicios del siglo XX.

Esta situación de silencio forzado se prolongó hasta 1992, cuando se restablecieron oficialmente las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado mexicano. “Estamos hablando de 60 años”, subrayó.

Ese mismo espíritu de silencio ante la historia de la guerra cristera se manifestó incluso durante la producción de la película protagonizada por Andy García, recordó. Quezada señaló que durante la realización de For Greater Glory “muchos gobernadores o alcaldes no permitían que la película fuera filmada”, y que una vez en salas, enfrentaron boicots sutiles: “Nos llegaban reportes de todas partes de que no querían presentar la película en ciertos cines”.

“Cerraban el teatro”, añadió, y decían que las entradas se habían agotado “cuando no había mucha gente”.

Actualmente, indicó, aunque “no se puede decir que está a ese mismo nivel”, la persecución sostenida contra la Iglesia en México echó “raíces que quedan dentro de plataformas del gobierno”.

Al mismo tiempo, en la sociedad mexicana actual se encuentra un “silencio profundo” frente a la Cristiada, lamentó. En sus viajes por México, para participar en distintos eventos y conferencias, el autor dice haber encontrado a muchas personas que “prefieren no hablar de ese tema, o lo desconocen, o no les importa”.

Ante este panorama, Quezada sostiene que la respuesta del católico debe ser una participación activa y formada en la vida pública. “Tenemos la responsabilidad para también votar con una conciencia católica”, enfatizó, señalando que no se debe elegir gobernantes “por simplemente un gusto o una tradición familiar”.

Para el autor, la libertad religiosa se juega en la capacidad de los laicos para poner en puestos de autoridad a quienes respeten la fe y la dignidad humana. “Hay que estudiar bien a cada candidato o candidata (…) sabiendo que estamos eligiendo lo mejor para el ser humano, para la sociedad, para el mundo”, añadió, subrayando que, al final, “somos nosotros quienes ponemos en esa posición” a los gobernantes.

Finalmente, Quezada lanzó un desafío que conecta el sacrificio de los cristeros con la coherencia cristiana actual. Tras años de estudiar a figuras como el Beato Miguel Agustín Pro —cuya estampa cambió su vida cuando apenas era un joven en California—, el autor plantea una pregunta clave a 100 años de la Cristiada: “¿Estaríamos dispuestos hoy en día para levantarnos con esa fe, ese corazón que ardía por la Pasión de Cristo? ¿Estaríamos dispuestos hoy en día para hacerlo bien si acaso se nos enfrenta con algo?”.