Organizaciones ciudadanas, colectivos ambientales, habitantes de comunidades y personas dedicadas al monitoreo de la biodiversidad de Querétaro manifestamos nuestra preocupación ante el avance del proyecto denominado » Libramiento Metropolitano de Querétaro (LMQ) » y hacemos un llamado a las autoridades para detener el proyecto y evitar su construcción, debido a los impactos ambientales, hidrológicos, territoriales y sociales que representa.
El proyecto contempla una autopista de aproximadamente 95.5 kilómetros, de cuatro carriles, además de un ramal de conexión de aproximadamente 2.3 kilómetros hacia la carretera 200. La información oficial del proyecto señala que la vía partiría aproximadamente del km 142 de la carretera federal México-Querétaro y llegaría aproximadamente al km 33 de la carretera federal Querétaro-San Luis Potosí.
Según información difundida la obra ha de iniciarse en San Juan del Río, y el trazo cruzará por zonas y comunidades de: El Cazadero, San Miguel Arcángel, Paso de Mata, Cerro Gordo, Fundadores, Doroteo Arango, Ejido el Sitio, Santa Rosa Xajay, San Pedro Ahuacatlán, La Llave y La Valla, continuará su trazo por Tequisquiapan sobre territorios de La Fuente y Los Cerritos, además de conexiones con otras carreteras de la región. El proyecto contempla su posterior conexión hacia la zona del Aeropuerto Internacional de Querétaro. En el trayecto correspondiente al municipio de Colón tendrá impacto en territorios de comunidades y ejidos como: Las Cenizas, El Blanco, La Esperanza, San José La Peñuela, Navajas en su trayecto por El Marqués cruzará por La Griega, San Pedrito, Amazcala, Chichimequillas y Las Lajitas; en el territorio correspondiente al municipio de Querétaro cruzará cerca de La Estacada para finalizar en territorio de El Jofre, concluyendo así su conexión con la carretera federal Querétaro – SLP.
La obra ha sido presentada como una alternativa para disminuir la presión vehicular sobre la carretera federal 57. Sin embargo, consideramos que la necesidad de mejorar la movilidad no puede analizarse separada de los costos ambientales y territoriales que implica abrir una nueva carretera de casi 100 kilómetros.
La propia MIA revela la magnitud del impacto
La Manifestación de Impacto Ambiental Modalidad Regional (MIA-R) del proyecto reporta una superficie de 699.58 hectáreas dentro del Área del Proyecto.
De acuerdo con el documento, dentro de esa superficie se identifican 298.93 hectáreas de vegetación forestal, principalmente:
– 153.06 hectáreas de matorral crasicaule.
– 77.12 hectáreas de selva baja caducifolia.
– 67.97 hectáreas de mezquital xerófilo.
– 0.78 hectáreas de bosque de galería.
Es decir, la propia documentación ambiental del proyecto reconoce que la infraestructura incidirá
directamente sobre una superficie considerable de vegetación natural y secundaria.
Esto resulta especialmente preocupante en un estado cuya biodiversidad ha sido recientemente
documentada por CONABIO. El «Estudio de Estado de la Biodiversidad de Querétaro «, publicado en 2025, registra 6,004 especies para la entidad, entre ellas 429 especies de aves, 117 mamíferos, 111 reptiles y 37 anfibios. Además, identifica numerosas especies dentro de alguna categoría de riesgo de la NOM-059.
El libramiento atravesará ríos, arroyos y escurrimientos
Uno de los aspectos que más preocupa a los colectivos es el impacto sobre el agua.
La propia MIA-R identifica 20 corrientes y cuerpos de agua superficiales que intersectan el Área del Proyecto.
Entre ellos aparecen el » Río San Juan y el Río El Pinal «, además de los arroyos » El Arenal, Arroyo
Grande, Hondo, La Estacada, Las Lajas, Las Tinajas, Pinal de Zamorano y Yerbabuena «, así como
diversos escurrimientos intermitentes.
No estamos hablando, por tanto, de una carretera que atraviesa un territorio ambientalmente aislado. El proyecto se inserta en una red de escurrimientos y cuerpos de agua que forman parte del funcionamiento hidrológico regional.
La MIA también señala que el Área del Proyecto incide sobre » cinco acuíferos «. El de mayor incidencia es el » Acuífero Valle de San Juan del Río, con 60.15 % del Área del Proyecto «, seguido por Valle de Amazcala, Valle de Buenavista, Valle de Tequisquiapan y Polotitlán. La propia tabla de la MIA identifica estos acuíferos como “sin disponibilidad”.
Ante esta situación, consideramos que la construcción de una infraestructura de esta magnitud debe ser cuestionada desde una perspectiva de » seguridad hídrica «, particularmente en una región que ya enfrenta una fuerte presión sobre sus recursos de agua.
Una carretera que fragmentará el territorio La MIA reconoce expresamente que las obras lineales pueden generar un » efecto de barrera sobre la fauna » y que es necesario mantener la conectividad ecológica.
Su propio análisis identifica corredores de desplazamiento asociados principalmente con »
escurrimientos naturales, vegetación riparia, cañadas y zonas de tránsito de mamíferos, reptiles y
anfibios «.
Precisamente sobre estos espacios se pretende introducir una infraestructura carretera de casi 100
kilómetros.
El proyecto propone » 34 pasos de fauna «, pero » 29 de ellos consistirían en adecuaciones de obras de drenaje transversal y cinco en puentes hidráulicos «.
Consideramos indispensable cuestionar si estas medidas son suficientes para restablecer la
conectividad ecológica que una carretera de cuatro carriles puede interrumpir.
No todas las especies utilizan los mismos espacios ni tienen la misma capacidad para atravesar una
infraestructura. Un paso diseñado principalmente como obra hidráulica no necesariamente garantiza una conectividad funcional para todos los mamíferos, reptiles, anfibios y otros organismos que utilizan el territorio.
¿Cuánto de la biodiversidad del territorio quedó realmente representado?
La MIA reporta » 51 especies de vertebrados registradas dentro del Área del Proyecto».
Entre ellas se identificaron dos especies de reptiles incluidas en la NOM-059-SEMARNAT-2010 en
categoría » Amenazada (A ) «:» Lampropeltis annulata» y «Pituophis deppei». La propia MIA señala
además la presencia de especies endémicas dentro del área de estudio.
En monitoreos por parte de los colectivos ambientales, se registro un numero superior de especies en tan solo un área de 1 km por donde pretende pasar el proyecto.
Esto debe llevarnos a una pregunta fundamental:
¿Un muestreo realizado para una infraestructura de casi 100 kilómetros puede representar
adecuadamente la biodiversidad que utiliza estos territorios durante diferentes temporadas del año?
La ausencia de una especie en un muestreo puntual no significa necesariamente que dicha especie no utilice el territorio.
Por ello consideramos necesario revisar de manera independiente la caracterización de flora y fauna presentada en la MIA y contrastarla con información científica, registros históricos y observaciones de habitantes, investigadores y colectivos.
Las plataformas de ciencia ciudadana como «eBird e iNaturalist» pueden aportar una cantidad importante de información complementaria sobre la biodiversidad existente en las zonas por donde se pretende construir el libramiento.
Una MIA que reconoce los impactos, pero apuesta por mitigarlos
Uno de los principales cuestionamientos que hacemos a la MIA no es que ignore completamente los impactos ambientales.
Por el contrario, » el propio documento reconoce muchos de ellos «.
Reconoce la presencia de vegetación forestal.
Reconoce la existencia de corredores biológicos.
Reconoce el efecto de barrera de una obra lineal.
Reconoce la presencia de ríos, arroyos y escurrimientos.
Reconoce la incidencia sobre cinco acuíferos.
Reconoce especies incluidas en la NOM-059.
Y, precisamente porque reconoce estos elementos, consideramos necesario discutir si » las medidas de mitigación, compensación y restauración propuestas realmente pueden evitar o revertir los impactos que produciría la obra «.
Rescatar individuos de fauna después de iniciar el desmonte no devuelve un ecosistema destruido.
Reforestar en otro sitio no reproduce inmediatamente un matorral o una selva baja caducifolia madura. Y colocar pasos de fauna no significa automáticamente que los corredores biológicos continúen funcionando de la misma manera.
La prevención debe tener prioridad frente a la reparación de daños que pueden resultar irreversibles.
No estamos pidiendo únicamente más información: estamos pidiendo que no se construya
Reconocemos la importancia de mejorar la movilidad regional y reducir la saturación de la carretera federal 57.
Sin embargo, consideramos que » una nueva carretera no debe evaluarse únicamente por los vehículos que puede transportar «, sino también por el territorio que transforma.
Por ello nuestra postura es clara:
Solicitamos que el Libramiento Metropolitano de Querétaro no sea construido.
Asimismo, solicitamos que no continúe avanzando la transformación del territorio mientras no exista una revisión independiente, pública y completa de los impactos ambientales, hidrológicos, sociales y territoriales del proyecto.
Solicitamos a las autoridades:
– Detener el avance del proyecto y la liberación de derechos de vía mientras se revisan sus impactos.
– Hacer público el trazo actualizado y definitivo.
– Informar con precisión los predios, comunidades y ejidos afectados.
– Hacer públicos los estudios completos que sustentan la MIA.
– Revisar de manera independiente la caracterización de flora y fauna.
– Incorporar registros de biodiversidad provenientes de investigadores, habitantes y plataformas de ciencia ciudadana.
– Revisar la suficiencia y eficacia de los 34 pasos de fauna propuestos.
– Hacer públicos los estudios hidrológicos relacionados con los 20 cuerpos y corrientes de agua
identificados.
– Evaluar de manera integral la incidencia sobre los acuíferos involucrados.
– Analizar los impactos acumulativos derivados de la expansión urbana e industrial que puede
acompañar a la nueva infraestructura.
– Garantizar la participación efectiva de las comunidades y propietarios afectados.
El territorio no es un espacio vacío
La discusión sobre este proyecto no puede reducirse a una carretera contra tráfico.
En el territorio donde se pretende construir existen ríos, arroyos, acuíferos, matorrales, selvas bajas,
mezquitales, bosques de galería, corredores de fauna, especies endémicas y especies protegidas,
además de comunidades y personas que dependen de estos territorios, y los han preservado durante años.
La propia documentación ambiental del proyecto permite dimensionar lo que está en juego.
Por eso hacemos un llamado a investigadores, especialistas, organizaciones ambientales, colectivos
ciudadanos, habitantes de las comunidades, propietarios de terrenos y medios de comunicación a
conocer, documentar y cuestionar este proyecto.
Querétaro necesita agua, ecosistemas funcionales y biodiversidad.
Una carretera puede construirse en otro lugar. Un río, un corredor biológico o un ecosistema destruido no pueden recuperarse.
Por ello, solicitamos que el Libramiento Metropolitano de Querétaro no se construya y que se abra un proceso público de análisis de alternativas que permita atender las necesidades de movilidad sin comprometer de manera irreversible el patrimonio natural y territorial del estado.





