A través de “Una pieza, una historia” realiza un recorrido por la memoria de los pueblos de México a través de su legado artesanal

 

·         La serie de cápsulas sobre las piezas de la colección del Museo Nacional de Culturas Populares inicia su segunda temporada

·         Se enmarca en el programa “Contigo en la distancia”, por medio de la iniciativa “Mecate. Transmitimos cultura” de la DGCPIU

·         Estreno: miércoles 31 de marzo, a las 18:00 horas, en @CulturasPopularesOficial en Facebook

 

Como parte de “Contigo en la distancia” de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través de la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas (DGCPIU) y su programa “Mecate. Transmitimos cultura”, se estrena el próximo miércoles 31 de marzo la segunda temporada de cápsulas “Una pieza, una historia”.

 

Esta serie de videos, presentados por la jefa de la Coordinación de Arte Popular de la DGCPIU, la antropóloga Amparo Rincón Pérez, son una invitación a conocer las historias que hay detrás de algunas de las 14 mil 894 obras que conforman la colección del Museo Nacional de Culturas Populares.

 

Durante esta segunda temporada, compuesta por 10 cápsulas, cada miércoles, a las 18:00 horas en el perfil de Facebook @CulturasPopularesOficial, el público podrá adentrarse en el significado cultural de estas piezas provenientes de diversos estados del país, conocer los nombres de las y los maestros artesanos que las crearon, las técnicas que emplearon y los secretos que se han transmitido por generaciones y que se pueden observar en las prácticas y costumbres de diversos pueblos de México.

 

Este recorrido audiovisual comenzará con una pieza llamada olla pichancha, elaborada en barro y horneada a ras de tierra en el pueblo de Tlapa, Guerrero. Su autor es desconocido, pero su origen se remonta a la época prehispánica. Tiene una importante carga cultural relacionada con el maíz, ya que al ser una especie de colador se utiliza para lavar sus granos luego del proceso de nixtamalización, permitiendo que el agua regrese a la tierra de la milpa, espacio donde se siembra esta planta, fundamental para las culturas de México.

 

Otra de las piezas a abordar es un cántaro de boca cerrada, hecho totalmente a mano por la artesana indígena paipai Josefina Ochurte Pajarito, de Ensenada, Baja California. Esta obra, por su manufactura, recuerda a los orígenes de la alfarería. Este tipo de piezas son elaboradas solo por mujeres y se cree que mientras se realizan otras personas no las deben ver porque les pueden “hacer ojo” y, con el tiempo, craquelar.

 

Una obra más es un cántaro de barro de doble asa, del pueblo mixteco de Santo Domingo Tomaltepec, Oaxaca. Este fue hecho para que una niña o un niño transporte agua, con el fin de hacerlos partícipes en las tareas del hogar. Para que las piezas reflejaran la identidad de este pueblo, las artesanas optaron por verter en ellas tintura del árbol de encino que crece en esta región, lo que provoca formas caprichosas en su decoración.

 

Benita Martínez Ruíz es la autora de una obra de la que también se hablará: una muñeca campana elaborada en barro blanco, pieza tradicional en el pueblo de San Miguel Aguasuelos, en Naolinco, Veracruz. Las campanas son utilizadas en varias prácticas cotidianas, ya sea para convocar a la fiesta, alertar de alguna emergencia en la comunidad o avisar que alguien murió. Las muñecas campana son un elemento muy importante en la celebración del Día de Muertos, se usan para llamar con su tintineo a los difuntos, anunciar su llegada y despedirlos el día 2 de noviembre. En las ofrendas, en manos de quien las toca, se coloca un papel con los nombres de los difuntos para que se sepa que están dedicadas a ellos.

 

Se contará la historia de una danzante de coronas, una pieza de barro torneado, bruñido y pintado con engobes, de la comunidad nahua de San Agustín Oapan, Guerrero, de autor desconocido. Estas piezas, también conocidas como madonas o reinas, son representaciones de las danzas dedicadas a la fertilidad realizadas por las mujeres de la región. Se desarrollan en diversas festividades, como carnavales, antes de una siembra para pedir por una buena cosecha y posterior a esta para agradecer por los dones recibidos.

 

En las cápsulas Amparo Rincón hablará de otras piezas que también cuentan con un gran valor cultural, simbólico y artesanal, entre ellas las elaboradas por los Premio Nacionales de Ciencias y Artes, Angélica Vázquez de Jesús, con su Virgen de la Soledad, o el artesano Roberto Ruiz, con su miniatura de hueso titulada Vendedora de flores.

 

Además de la jarra con guía de flores, creación de Rosa Chávez a partir de un experimento que conjunta diversas técnicas artesanales. También, la escultura en madera de Adelfo Abraham López sobre San Miguel Arcángel –personaje plasmado en diversas piezas del arte popular-. Y, finalmente, la escena titulada Asesinato de Francisco Villa, modelada en papel por el artesano Adalberto Álvarez, de Santa Catarina Ayotzingo, Chalco, Estado de México.

 

La primera temporada de cápsulas de “Una pieza, una historia” se transmitió de mayo a julio de 2020, con el propósito de reconocer la maestría y creatividad de las y los artesanos mexicanos, además de mostrar las prácticas y costumbres de los diversos pueblos de nuestro país a partir de sus creaciones artesanales, con piezas de la colección del Museo Nacional de Culturas Populares.