El Altar Monumental “Guardianes del Patrimonio” ubicado en el Centro Histórico de Querétaro, específicamente en Plaza de Armas, fue inaugurado el lunes 26 de octubre y, tendrá vigencia hasta el 2 de noviembre del año que transcurre.
Los personajes considerados en esta ofrenda se mencionan a continuación:
Alfonso Camacho González, el guardián de la memoria y las tradiciones queretanas.
Luis Olvera Montaño, un maestro que hizo de la cultura una herencia compartida, fue educador, músico y promotor cultural. Dedico su vida a fortalecer el patrimonio cultural de la entidad y, las tradiciones navideñas que reúnen a las familias en torno a su historia e identidad.
Daniel Juan Valencia Cruz, considerado el custodio de la pirámide y la memoria de nuestras raíces. Se integró al Centro INAH Querétaro en 1994 y, dedicó su vida a investigar, rescatar y conservar el patrimonio del estado.
José Alfredo Sánchez Hernández, el capitán y custodio de una tradición ancestral, entre otras cosas, fungió como capitán de la Danza Chichimeca de Conquista de San Pedro La Cañada.
Carmen Callejas, quien tejió con las manos para heredar una tradición, fue una artesana de Tequisquiapan que encontró en el trabajo del mimbre una forma de expresar su dedicación a las tradiciones de su tierra.
Por su parte, Silvestre Pérez Bárcenas, fue un maestro que tejió pasión y legado; Cecilia Guzmán Pérez, destacó por ser guardiana de saberes y tradiciones de su pueblo Villa Progreso; Fortunato Ramírez Camacho, ejecutó el violín dador de voz a la Sierra Gorda; Guadalupe Pérez Pérez, guardiana sanjuanense de los saberes tradicionales y del cuidado de su comunidad; Blanca Inés Moreno López, una vida de fé, servicio y amor por las tradiciones; Juan Gabriel Leyva Orta, falleció este año y dejó el legado de la piedra y el trabajo de sus manos; José Ramírez Galván, un artesano que convirtió la tradición en celebración; María de la Luz Reséndiz Ávila, originaria de Boxasni, Cadereyta de Montes, entre el barro y los sabores de una herencia de vida; Ambrosio Servín Valdez, hace notar un legado que perdura en cada pieza de cerámica; en tanto que, María de los Ángeles Pérez Pascual, nacida en San Ildefonso, Amealco, es recordada por la memoria de un pueblo en cada puntada.
Para finalizar se menciona un hombre que tuvo una vida de servicio a la fe y las tradiciones de Querétaro, el presbítero José Morales Flores, nacido el 28 de mayo de 192o en San Juan del Río y fue ordenado sacerdote el 28 de noviembre de 1954. Estuvo al frente de la parroquia de Santa Ana durante casi treinta y siete años acompañando a su comunidad.
En 1966, participó, junto con fray Ernesto Espitia Ortiz en el inicio de la Procesión del Silencio. También fue director espiritual y cronista de la peregrinación de Querétaro al Tepeyac. Mediante la escritura, la radio y la docencia compartió sus conocimientos y dejó testimonio de las vivencias de su comunidad.
Su memoria permanece en las tradiciones que acompañó. Honrarlo es reconocer a quienes, con vocación y cercanía dan sentido a las prácticas que unen a una comunidad.





