Gilraen Eärfalas, médica general y escritora originaria del estado de Guerrero, llevó a cabo un recital poético en el Teatro de la Ciudad, por motivo del Hay Festival Querétaro.
La cita era a las 16:30 hrs., e integrantes de su fandom ya se ubicaban en la hilera desde temprano, a fin de esperar su turno de ingreso.
Durante el transcurso de su presentación, la poeta invitó a que pasara alguien del público, entonces, Lucía, una chica de 19 años fue la elegida y subió a interactuar en el escenario con la artista, quien interpretaba a una profesional de medicina.
Al inicio de este segmento del acto, Lucía fue cuestionada por la especialista, quien deseaba saber que sucedió a su paciente a fin de recetarle un tratamiento.
Lucía le hizo saber que entregó su corazón, pese a decir que había sido correspondida, exhibió profunda franqueza al aceptar que en ningún tiempo fue elegida.
Le entregó una gran parte de su vida, incmuidas, muchas primeras experiencias; y, por más oportunidades que le dio, él nunca pudo seleccionarla; nunca lo hizo.
¿Y hoy cómo sientes tu corazón? ¿Te lo regresó?, cuestionó la médica con gran interés, pero la respuesta no fue afirmativa. Entonces, la duda ya era si nada late al interior de Lucía, quien refirió que, apenas empieza a latir.
En consecuencia, si él no se lo regresó, lo que latía se estaría formando de nuevo, quizá era uno donde él ya no se encuentra.
Ahora, la imperiosa necesidad radicaba en saber cómo sentía el amor por él. Al respecto, la joven hizo notar que ese amor estaba muriendo. Por ahora, iniciaba la sanación, ya no era lo mismo de antes.
Así fue que, la doctora le invitó a decirle una palabra. Sin embargo, no obtuvo contestación, luego le pidió que mejor citara dos palabras, las cuales fueron vacío y nostalgia. También afirmó no sentirse arrepentida.
Finalmente, la generalista literalmente explicó lo siguiente:
Lucía; 19 años.
Entregué mi corazón y tú lo enterraste. Creció, una flor sin espinas, mi pecho quedó vacío, pero hoy siento algo que palpita.
¿Sabes? Que siento, que estoy en una casa con una habitación cerrada. Tengo que seguirla amueblando, pero la habitación sigue con llave; habitación vacía.
No puedo habitar o voy a infectarme de nostalgia. Cuarto aislado, como si tuviese una enfermedad infecciosa.
Viviré con ello, amueblando todos los rincones de la casa, pero esa habitación quedará cerrada, cerrada.
Creo que quien amó, aunque esa persona se haya ido, nunca perdió.
Para finalizar su intervención, Gilraen Eärfalas le dijo a Lucía que aquí tenía su receta, un poema recién hecho. Y agradeció a lasnpersonas asistentes que apoyan sus letras.











