El Obispo Castrense de Argentina, Mons. Santiago Olivera, entregó al Dicasterio para las Causas de los Santos la documentación correspondiente a la causa de canonización de la sierva de Dios Clara Segura.

Se trata de una joven argentina fallecida en 1995 a sus 16 años, quien dejó un ejemplar testimonio de fe y encarnó sin miedo los valores del Evangelio entre sus pares, enfrentando la enfermedad de manera heroica y aceptando su muerte con esperanza.

En la mañana del 18 de junio, Mons. Olivera fue recibido en Roma por el subsecretario del Dicasterio para las Causas de los Santos, P. Boguslaw Turek, y la postuladora de la causa, Stefania Falasca, a quienes entregó la documentación de la causa cuya fase diocesana culminó el pasado 26 de mayo en Buenos Aires.

El Arzobispo de Buenos Aires, Mons. Jorge García Cuerva, nombró entonces portador de la documentación a Mons. Olivera, quien fue el encargado de trasladarla a Roma.

Luego de presentar la documentación en el dicasterio, el obispo relató: “Ante el pedido de los actores de la causa, sabiendo de mi viaje y actividad en Roma y habiéndome ofrecido a trasladar la documentación del cierre de la instrucción diocesana presidido por el Arzobispo, Mons. García Cuerva, solicitaron al mismo, se otorgue el permiso para que pueda concretar la presentación en el Dicasterio para la Causa de los Santos”

De esta forma, precisó, “se inicia la etapa pontificia de la causa de la sierva de Dios Clarita Segura”.

¿Quién fue Clara María Segura?

Nacida el 15 de mayo de 1978 en Buenos Aires (Argentina) Clara María Segura fue la menor de seis hermanos y la única mujer.

Fue una niña obediente, con fuerte temperamento, y a la vez muy generosa y desprendida de los bienes materiales. Su proyecto de vida era estudiar, casarse y formar una familia católica.

En febrero de 1995, mientras se encontraba descansando en el campo, comenzó a sentirse mal y murió 15 días después debido a una bacteria alojada en su corazón.

Su fallecimiento se produjo el 7 de marzo de 1995, a sus 16 años.

El 24 de abril de 2019 el entonces Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Mario Poli, dispuso la apertura de su causa de canonización.

Es recordada como una auténtica líder católica, que nunca ocultó su fe ni tuvo miedo de hablar y proponer el camino del Evangelio entre los adolescentes.

Vivió una vida breve pero coherente, ya que testimoniaba los valores que predicaba, lo que generaba respeto entre sus amigos y compañeros.

Tuvo una profunda vida de oración, con devoción especial por Jesús Eucaristía y la Virgen María, buscando asistir a la Eucaristía durante la semana y visitar a Jesús en el sagrario, y participando asimismo de peregrinaciones a Luján o San Nicolás.

Enfrentó con heroicidad y llena de fe la enfermedad y el dolor, y aceptó con paciencia cristiana la muerte, viviendo su enfermedad con paz interior, fruto de su espiritualidad encarnada.