-
Familias con bebés, niñas y niños de 0 a 6 años vivieron un fin de semana en el que el juego, el movimiento y la imaginación transformaron los espacios del Pabellón de Cultura Comunitaria
-
Con cincuenta y dos actividades gratuitas, el encuentro celebró el derecho de la primera infancia a participar de forma activa en la vida cultural
-
Organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, se ofrecieron dos jornadas en las que el arte se vivió a través de los ojos de niñas y niños
Carriolas, risas, primeros pasos, palabras y miradas curiosas dieron forma a la cuarta edición de ¡Dah! Festival Cultural para Bebés, Niñas y Niños de Primera Infancia, organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través de la Dirección General de Vinculación Cultural y la Coordinación Nacional de Desarrollo Cultural Infantil – Alas y Raíces. El festival se llevó a cabo el sábado 28 de febrero y el domingo 1 de marzo de 2026, en dos jornadas en las que el arte se vivió a través de los ojos de niñas y niños.
Desde las primeras horas del fin de semana, cientos de familias ocuparon los espacios del Pabellón de Cultura Comunitaria, en la 2ª Sección del Bosque de Chapultepec, ¡DAH! se integra como una propuesta que celebra el primer asombro y fomenta el acompañamiento sensible desde los primeros años de vida, con un enfoque que pone en el centro las experiencias artísticas significativas con bebés, niñas y niños de 0 a 6 años, al propiciar entornos en los que la exploración, la curiosidad y la interacción entre infancias y personas cuidadoras fortalecen vínculos y procesos de creación compartidos.
La programación ofreció de manera gratuita 52 actividades de narración oral, música, danza, teatro, juego escénico, instalaciones lúdicas y talleres sensoriales. La asistencia superó las expectativas y, en prácticamente todas las actividades, rebasó el número de registros previsto, lo que confirma el interés de las familias por espacios culturales diseñados para bebés, niñas y niños de 0 a 6 años.
En entrevista, la coordinadora nacional de Desarrollo Cultural Infantil, Guillermina Pérez Suárez, explicó que el término “¡Dah!” es una onomatopeya relacionada con el lenguaje con el que se comienza a explorar el mundo: “puede ser nada y todo: para pedir, para compartir, para expresar alguna emoción”.
La afluencia al Pabellón de Cultura Comunitaria superó las expectativas previstas al tratarse de un espacio nuevo para la cuarta edición del festival: “Tuvo muy buena convocatoria, las familias llegaron desde las diez y media, y se han quedado todo el día… los talleres han estado completamente llenos. Creo que ¡Dah! encontró su lugar”, indicó la funcionaria.
Por ejemplo, en la Bebeteca Arrullos, se llevó a cabo el taller “¿Cómo lo mueves, mueves?”, con Mafer Vergara. Con pelotas, plumas y telas suaves se creó un pequeño universo sensorial compartido con personas adultas acompañantes, entre texturas, balanceos y movimientos en el piso, en una dinámica en la que también las y los grandes volvieron a jugar como infantes.
En la ludoteca Barullos, la palabra se volvió vínculo. En su área de lectura, bebés, niñas y niños se acercaron a libros impresos de la colección de Alas y Raíces mediante la lectura compartida. Mientras algunas familias se acomodaron en el piso para escuchar cuentos, otras leyeron las historias al oído, al tiempo que las y los pequeños interactuaron con juegos y materiales.
También, el piso del salón Tutti se llenó de papelitos, cuerdas y globos de colores que iban y venían entre manos pequeñas y grandes en “Animalezas sonoras”, taller multidisciplinario con Nur Slim, en el que niñas y niños corrieron, dieron vueltas, bailaron y rieron.
En el salón de Circo se presentó Llanura, de Flores TeatroDanza. Alejandro Chávez, integrante del elenco, destacó: “Es muy hermoso habitar nuevos espacios y llenarlos de arte para las infancias”, y celebró la respuesta del público. Fernando Leija, también intérprete, reconoció: “Fue una experiencia muy linda; tuvimos más público del que estamos acostumbrados, pero afortunadamente fue muy bien acogida la pieza. Nos vamos contentos de colaborar con Alas y Raíces”.
Asimismo, en las Áreas Verdes, cuentos y conciertos dialogaron con el entorno natural. En el Foro Ombligo de la Luna, las instalaciones lúdicas tuvieron activaciones musicales.
Las familias coincidieron en la importancia del encuentro. Karina, madre de familia, señaló: “Me ha parecido muy bien para los niños, está bien para que convivan y se empiecen a desarrollar más”. A su vez, Lisette destacó el acierto de “encontrar un lugar en donde pueda conectar con mi hija”. Miguel Ángel lo definió como “una oportunidad para ofrecer más estímulos culturales desde una edad temprana”.
La jornada del sábado concluyó con las y los más peques saltando al ritmo de música con Norma Torres y Los Swingones. El concierto invitó a explorar el universo de los bichos con swing, blues y jazz. Niñas y niños brincaron, improvisaron pasos y bailaron con entusiasmo. “Las familias estuvieron muy contentas, las niñas y los niños felices”, expresó Torres, quien celebró el gozo compartido y reafirmó que estos espacios culturales son un derecho.
El domingo, la jornada de actividades continuó con el arribo desde temprana hora de nuevas familias –y otras tantas que repitieron su visita– para hallar un espacio en las funciones de su preferencia.
En Traza, de la compañía Una Canasta de Limones, niñas y niños de 3 a 5 años fueron parte de un juego escénico para los primeros años que invitó a la exploración e improvisación entre el asombro espontáneo de las y los bebés participantes. En otro espacio, sucedió Tesili, con Katia Castañeda y Tostli Abril de Dios, en la que las y los participantes vivieron una experiencia teatral de reconocimiento corporal entre formas y texturas, a partir de dos peculiares personajes.
De igual forma, los talleres creativos, las sesiones de narración oral y los espacios para la lectura, la exploración a través de instalaciones lúdicas y el encuentro y convivencia intergeneracional permearon el ambiente del segundo día de actividades. Para el cierre del festival, Mariana Mallol invitó a disfrutar de un concierto en los jardines entre “abrazos, besos y apapachos”.
A un par de horas del cierre del festival, alrededor de seis mil bebés, niñas, niños y adultos acompañantes disfrutan de la programación dirigida a la primera infancia de ¡DAH! durante el fin de semana.
Con la cuarta edición –inscrita además en la celebración de los 30 años de existencia del programa nacional de cultura infantil Alas y Raíces– ¡DAH! confirmó que el arte en la primera infancia se corre, se brinca, se baila, se juega y se ríe. Y, sobre todo, se comparte.
Sigue las redes sociales de la Secretaría de Cultura en Twitter (@cultura_mx), Facebook (/SecretariaCulturaMX) e Instagram (@culturamx).
AS/NE





