Ana Claudia Altamirano Chávez; V. M. Claudia I, realizó el tradicional arrullo del niño Dios en el Nacimiento Monumental ubicado en el Jardín de la Corregidora, dentro del Centro Histórico de Querétaro.
Por su parte, Hugo Córdova Padilla, guardián del Templo de San Antonio, dio principio con el saludo franciscano de paz y bien; seguidamente, destacó la posibilidad de reunirnos en torno a esta representación gráfica del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, la cual, sin importar que esté ubicada en plazas públicas, templos, etc., ante todo, refiere un mensaje principal cimentado en contemplar la armonía en la que Dios espera nos desenvolvamos.
En el nacimiento es posible apreciar un entorno mesiánico; y hablar de un contexto así, es hacer alusión a la concordia; que, permítase ser redundantes, Dios espera ver en nuestras relaciones de vida. Actualmente se viven tiempos complicados, debido a la violencia, la pandemia que está terminando, entre otros aspectos, por tal motivo, nunca como hoy, el nacimiento tiene tantas cosas que transmitir.
El mensaje se enfoca en difundir con mayor intención, la armonía entre unos y otros, tal como se percibe en el Nacimiento entre María, José y el niño, también resulta viable darnos cuenta del vínculo pacífico entre las y los pastores con sus animalitos. Asimismo, los Reyes Magos, pese a tratarse de individuos de alta preparación y aristocracia, se inmiscuyeron de manera fraterna en un lugar humilde para convivir con quienes menos tienen.
«Contemplar el nacimiento es contemplar la ternura de Dios», destacó el papa Francisco, por tal razón, Dios se manifestó como niño, para que nos acerquemos a él sin miedos ni dudas, por el contrario, tengamos confianza plena. Para concluir su intervención, Córdova Padilla, hizo resaltar que, nuestro Dios es amor y quiere que convivamos en armonía. Dios nos ha creado con dones y capacidades que debemos emplear para lograr este propósito.