Carlos Rubén Martínez Bárcenas, quien estudia la licenciatura en Historia al interior de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), participó en el conversatorio «Estudios virreinales en Querétaro» con la ponencia «Sacralizar el yermo: La construcción del culto a Nuestra Señora de los Dolores de la Misión de Soriano, siglos XVIII y XIX».
El virreinato no únicamente estaba en las urbes, también se exhibió en las zonas periféricas, dónde se configuraban en cierto modo los vínculos entre la monarquía y los espacios no tan controlados, es el caso de la Misión de Soriano.
Al adentrarse en la historia de Soriano, resulta indispensable hablar sobre la Virgen de los Dolores de Soriano, que se encuentra en su Basílica.
La devolución ha sido paulatina, construida con discursos y acciones concretas.
Martínez Bárcenas precisó que la construcción del culto a la imagen de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano, se pretende estudiar tanto en sus expresiones como en sus representaciones. Desde las categorías de la historia cultural, en particular las nociones de representaciones, control simbólico, espacio sagrado y territorialización.
Se fundó la Misión de Soriano en 1689, y será parte de un escenario donde los dominicos llegarán a relevar la misión de los franciscanos.
Casi a finales del siglo XVII, en la zona serrana los dominicos, precisamente en el Cerro Gordo y Cerro del Zimapán sería establecida la Misión antes mencionada, la cual, adquirió una singular relevancia en el área, no únicamente por la cantidad de personas que habitan en ella, ni por las tierras con abundancia de agua.
En 1694 se convirtió en un priorato, derivado de lo anterior, tuvo una jurisdicción con un territorio para administrar sacramentos con cierta autonomía.
En 1746 llegaría el periodo de la secularización cuando la Misión de los dominicos es entregada al clero secular con la fundación de la Parroquia de Santo Domingo de Soriano.
En 1756 a causa de problemas económicos la sede parroquial fue trasladada al pueblo de Tolimanejo, y el arzobispado de México toma mayor control de esa zona.
El expositor hizo resaltar la promoción del culto y la consolidación de la devoción. Las tareas realizadas mediante la formación de una cofradía, recibir limosnas, etc., materializaron la devolución con mejoras en el templo, incrementar el número de participantes en las peregrinaciones, entre otras acciones.
Su investigación concluye en el momento que fue erigida la Diócesis de Querétaro en 1864, hasta la construcción del Santuario en 1881.





