La policía de Israel impidió este domingo 29 de marzo que el Patriarca Latino de Jerusalén, Cardenal Pierbattista Pizzaballa, y el Custodio de Tierra Santa, Fray Francesco Ielpo, celebren la Misa de Domingo de Ramos en la Basílica del Santo Sepulcro.

Así lo informaron en un comunicado conjunto el Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa, alertando que “por primera vez en siglos, a los líderes de la Iglesia se les impidió celebrar la Misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro”.

El Cardenal Pizzaballa y Fray Francesco “fueron interceptados en el camino, mientras se desplazaban en privado y sin ningún rasgo de procesión o acto ceremonial, y se vieron obligados a regresar”, indica el comunicado.

“Este incidente sienta un grave precedente y atenta contra la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, tienen la mirada puesta en Jerusalén”, alerta.

La medida de las autoridades israelíes se suma a una serie de restricciones que ha enfrentado la comunidad cristiana en Tierra Santa desde el inicio de la guerra, y que han afectado la forma en la que se vivió la Cuaresma y las celebraciones tradicionales de Semana Santa.

El 22 de marzo, el Cardenal Pizzaballa informó de la cancelación de la “tradicional procesión de Domingo de Ramos”, que “sube a Jerusalén desde el Monte de los Olivos”.

La Misa Crismal también fue pospuesta “a una fecha por ser determinada”, con la aprobación del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

“La dureza de este tiempo de guerra, que nos afecta a todos, hoy conlleva la carga añadida de no poder celebrar la Pascua juntos y con dignidad”, dijo el Cardenal Pizzaballa en esa ocasión.

En su comunicado conjunto de este 29 de marzo tras la intervención policial israelí, el Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa aseguraron que “los líderes de las Iglesias han actuado con plena responsabilidad y, desde el comienzo de la guerra, han cumplido con todas las restricciones impuestas: se cancelaron las reuniones públicas, se prohibió la asistencia y se tomaron medidas para transmitir las celebraciones a cientos de millones de fieles en todo el mundo, quienes, durante estos días de Pascua, dirigen su mirada a Jerusalén y a la Iglesia del Santo Sepulcro”.

“Impedir la entrada del Cardenal y del Custodio, quienes ostentan la máxima responsabilidad eclesiástica para con la Iglesia Católica y los Santos Lugares, constituye una medida manifiestamente irrazonable y sumamente desproporcionada”, expresaron.

Calificaron además la medida policial como “precipitada y fundamentalmente errónea”, así como “viciada por consideraciones inapropiadas”, al tiempo que se trata de “una desviación extrema de los principios básicos de razonabilidad, libertad de culto y respeto al statu quo”.

“El Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa expresan su profundo pesar a los fieles cristianos en Tierra Santa y en todo el mundo por la imposibilidad de orar en uno de los días más sagrados del calendario cristiano”, concluyeron.