Por Juan Carlos Bravo
Consejero de Saca la Bici A.C.
Las obras públicas son necesarias para el mantenimiento y mejora de la ciudad. Sin embargo, la manera en que se gestionan durante su ejecución puede marcar la diferencia entre una ciudad colapsada o una ciudad que se adapta de forma resiliente. En este contexto, mantener y fortalecer la infraestructura para la movilidad activa y el transporte público durante las obras no es un lujo, sino una estrategia clave para reducir congestión, estrés y siniestros viales.
Consideramos que las personas peatonas, ciclistas y usuarias del transporte público deben ser prioridad, incluso —y especialmente— cuando una calle se cierra, se reduce un carril o se interviene una vialidad principal.
Las obras y la movilidad cotidiana: el problema de fondo
Cuando una obra pública cierra o reduce la capacidad de una vialidad, la respuesta más común suele ser habilitar rutas alternas enfocadas casi exclusivamente al automóvil particular, incluso eliminando infraestructura ciclista existente para “ganar” un carril adicional.
Este enfoque parte de una premisa equivocada: que todas las personas seguirán moviéndose en automóvil. La experiencia urbana y diversos estudios demuestran lo contrario:
cuando el tráfico se vuelve lento, costoso e impredecible, muchas personas buscan alternativas más eficientes, como caminar tramos cortos, usar bicicleta, combinar transporte público con caminata o recurrir a la intermodalidad.
Eliminar o no habilitar infraestructura segura para estos modos limita estas decisiones inteligentes, obliga a más personas a usar el automóvil y empeora la congestión que se intenta resolver.
Infraestructura temporal: una solución probada
Diversos análisis de planeación urbana y movilidad (NACTO, ITDP, World Bank, entre otros) coinciden en que mantener infraestructura peatonal, ciclista y de transporte público durante obras reduce el impacto vial, porque:
- Permite que más personas cambien de modo de transporte.
- Reduce la cantidad de viajes en automóvil.
- Disminuye tiempos de traslado y estrés urbano.
- Mejora la seguridad vial en zonas complejas.
- Mantiene la actividad económica local.
Ciudades como París, Londres, Bogotá o Nueva York han implementado banquetas temporales, ciclovías provisionales y carriles preferentes para transporte público durante obras mayores, logrando absorber la demanda sin colapsar el sistema vial.
La experiencia de Querétaro: Paseo 5 de Febrero
Querétaro ya vivió una experiencia clara durante la obra de Paseo 5 de Febrero, una de las principales arterias de la ciudad, intervenida por casi dos años.
Durante ese periodo:
- El congestionamiento llegó a superar una hora para cruzar la vialidad.
- Muchas personas comenzaron a caminar tramos finales, usar bicicleta o bajarse antes del transporte público y continuar a pie.
- A pesar de no existir infraestructura adecuada, la movilidad activa se convirtió en una alternativa real y eficiente.
Esto demuestra que, cuando el automóvil deja de ser competitivo, las personas están dispuestas a cambiar de modo.
Lo preocupante es que, aun con esta experiencia reciente, en nuevas obras se repite el modelo: priorizar carriles para autos eliminando infraestructura ciclista, lo cual desincentiva justamente las alternativas que podrían aliviar la congestión.
Obras viales como oportunidad, no como retroceso
Cada obra pública es una oportunidad para:
- Probar esquemas de movilidad más eficientes.
- Fortalecer la accesibilidad universal.
- Impulsar la intermodalidad.
- Cambiar hábitos de movilidad de forma positiva.
Quitar ciclovías o banquetas durante una obra es contraproducente, porque:
- Reduce opciones seguras para quienes ya usan bicicleta o caminan.
- Evita que nuevas personas adopten estos modos durante el periodo de obra.
- Aumenta la dependencia del automóvil y, con ello, la congestión.
Recomendaciones para una movilidad más humana durante las obras
Para las instituciones gubernamentales
Impulsar la intermodalidad
- Promover la combinación de transporte público con caminata o bicicleta en los últimos trayectos.
- Señalizar claramente estas opciones alrededor de la obra.
Habilitar sistemas de bicicleta pública
- Activar y reforzar de manera urgente el sistema de bicicleta pública QROBICI durante todo el tiempo que dure la obra.
- Mantener dentro de la zona el sistema de bicicletas compartidas y tambien el de patines elécticos (scooters) cerca de zonas intervenidas y paradas de transporte público.
Facilitar bicicletas en el transporte público
- Permitir el acceso de bicicletas en unidades, incluso en aquellas sin rack, en zonas y horarios afectados por obras.
- Comunicar estas medidas de forma clara a la ciudadanía.
Mantener la accesibilidad universal
- No eliminar infraestructura ciclista existente, ni siquiera de forma temporal.
- Habilitar banquetas y ciclovías temporales donde no existan, con criterios de accesibilidad universal.
- Garantizar cruces seguros, rampas y superficies continuas dentro y alrededor de la obra.
Priorizar movilidad activa y transporte público
- Al diseñar rutas alternas, priorizar banquetas accesibles, ciclovías temporales y carriles preferentes para transporte público.
- Evitar soluciones centradas exclusivamente en el automóvil.
Para la ciudadanía
Elegir alternativas antes del automóvil
- Considerar caminar, usar bicicleta, scooter o transporte público para trayectos cortos o combinados.
- Usar el automóvil particular como última opción.
Practicar la intermodalidad
- Bajarse antes del transporte público y caminar o usar bicicleta puede ahorrar tiempo y reducir estrés.
Apoyar al comercio local
- Comprar en comercios cercanos a las obras ayuda a sostener la economía local afectada por los cierres viales.
Respetar y convivir
- Acatar indicaciones del personal de obra y cuerpos de seguridad.
- Mantener una convivencia respetuosa entre todos los modos de transporte.
Evitar estacionarse en vía pública
- No ocupar carriles o zonas de paso que pueden funcionar como rutas alternas.
Una ciudad que se mueve mejor, incluso en obra
Las obras son temporales, pero las decisiones que se toman durante ellas tienen efectos duraderos. Priorizar la movilidad activa y el transporte público no solo reduce congestión y estrés, sino que construye una ciudad más accesible, segura y equitativa.
En Saca la Bici creemos que una ciudad que funciona durante las obras es una ciudad que pone a las personas en el centro. Las obras pasan. La forma en que nos movemos durante ellas define el futuro de Querétaro.








