Mónica Lavín imparte taller de escritura en la UAQ

Mónica Lavín, escritora con estudios universitarios en biología, profesora en la academia de investigadores literarios de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, integra el Sistema Nacional de Creadores, sus obras literarias han sido traducidas a varios idiomas y también ha tomado parte en la televisión pública (Canal Once y Canal 22), por citar algunos aspectos de su quehacer profesional.

El sábado 2 del mes en curso se presentó en el Auditorio Fernando Díaz Ramírez de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) para brindar un taller de literatura a las y los estudiantes interesados en desarrollarse dentro de esta actividad. Al respecto, Mónica Lavín, hizo notar que este ejercicio debería ser denominado «Taller de escritura, narrativa, juego con la palabra».

Previo a la substancial interacción con el estudiantado, Mónica Lavín destacó que grandes escritores como Antón Chéjov y el argentino Ernesto Sábato, eran médico y físico, respectivamente. Tal situación hace constar que un escritor no se hace por estudiar literatura, si puede hacerse porque lee y tiene una pasión por las letras. Algo similar sucedió con ella, sintió que de gusta narrar y contar historias, por tal razón, tomó la decisión de hacerlo profesionalmente y encaminó sus esfuerzos hacia ese propósito. Desde que tenía 13 años, leía «Robinson Crusoe» de Daniel Defoe del Siglo XVIII, «Mujercitas» de Luis Amella Lacol del Siglo XIX, etc., no conocía a los escritores, por tal motivo, les consideraba son las estrellas que solo nos llegan con la luz de lo que eran y que los libros constituyen ese brillo de algo que fue escrito mucho antes. Bajo esta tesitura, la creativa considera que esa es la maravilla de los libros, ya que no tienen fecha de comunidad y brillan gracias a que hay lectores que acepten esa luz.

En su adolescencia conoció los libros del boom latinoamericano, ya que García Márquez vivía en CDMX, Neruda venía a visitarnos, y resultaba factible toparse con escritores; por ejemplo, en Zihuatanejo casi al oscurecer el sol, se presentaba Sergio Cortázar, quien iba a búngalos para escribir con su esposa. A raíz de esta situación, Lavín vio que los escritores estaban vivos y que se podía desempeñar esta actividad de manera profesional, pese a que, estudió biología porque no sabía como ser escritora.

Ahora, tiene la firme intención de profesionalizar ser escritor a través de herramientas, técnicas, lecturas y muchos estilos con distintos profesores.

A sus 13 años daba lugar a la escritura como un juego, empezó escribiendo con esa intención lúdica e intuitiva de contar una historia con haberes requeridos, posteriormente, se enfocó en mejorar, por tal razón, tomó algunos talleres y realizó más movimientos de práctica. Vargas Llosa, por su parte, destacó que dedicarse a escribir es profesionalizar una pasión.

Entretanto, el periodista y escritor argentino Mempo Giardinelli le dijo que debería sentirse escritora, para ella era más fácil decir que es una bióloga que escribe sin algún compromiso real. Un día en el Bolsón de Mapimí, en la reserva de la biosfera, inició en el desierto la decisión de ser escritora, ahí con panelistas científicos que habían ido a ver la reserva, interactuó; y, les explicó qué decidió preguntar, pues al igual que ellos, cuestionan sobre todo. Aunado a lo anterior, especificó que la tortuga del Bolsón está en peligro de extinción, se ve el contenido estomacal para conocer de qué plantas está dependiendo, etc., pero Lavín se percató que su lugar no era allí, aunque respeta mucho el trabajo científico, pero observó su futuro mediante el trabajo de las y los periodistas.

Tenía poco más de 20 años, dijo que era bióloga y escribe, alguien le sugirió encontrar un equilibrio; y, al responderse la pregunta de qué se arrepentirá cuando tenga 40 años, decidió no hacer maestrías y convertirse en escritora.

Publicó su primer libro y casi nada pasó, en su segundo libro quizá alguien haya comentado algo dentro de un espacio estrecho, pero cuando tiene que ver con una pasión, uno tiene preguntas y la manera de responderlas, por lo menos en su caso, redactar se hace contando historias, ya sea cuentos o novelas, etc.