Automovilistas circulan por una calle mientras se eleva humo tras un presunto ataque iraní en la zona donde se ubica la embajada de Estados Unidos, en la Ciudad de Kuwait, el 2 de marzo de 2026. | Crédito: AFP vía Getty Images.El estallido de las más recientes confrontaciones en Medio Oriente ha planteado a los residentes de varios países del Golfo desafíos sin precedentes, al enfrentarse al silbido de los misiles, el rugido de los drones y el sonido de las defensas antiaéreas y las explosiones, algo que nunca habían conocido en países durante mucho tiempo considerados refugios seguros.
En medio de la ansiedad y la incertidumbre, la oración ha surgido como refugio espiritual y fuente de paz y serenidad para estas comunidades cristianas.
En declaraciones a ACI MENA —agencia informativa en árabe de EWTN News—, fieles católicos que viven en Kuwait compartieron su conmovedora experiencia de aferrarse a la oración y buscar cobijo en ella durante tiempos difíciles.
Norma y Angela Fernandez recordaron su sorpresa al enterarse del estallido de la guerra la noche del 28 de febrero, mientras se preparaban para asistir a Misa después de participar en una charla sobre los Siete Dolores de María, durante un curso de formación para catequistas en la Basílica Menor de Nuestra Señora de Arabia, en Ahmadi.
“Ofrecimos la Misa con la intención de que la guerra termine pronto y de que regrese la paz”, dijeron.
En los días siguientes, “quedamos atónitas y algo asustadas, porque en Kuwait no estamos acostumbradas al sonido de las sirenas, seguido por el zumbido de las defensas antiaéreas interceptando misiles y drones, y las aterradoras explosiones y el estruendo que dejan tras de sí”. Misiles iraníes tuvieron como objetivo bases estadounidenses en países del Golfo, incluido Kuwait.
“Pero fuimos testigos del valor de los líderes del país y de su gente al hacer frente a los ataques, y de su vigilancia para proteger la seguridad de Kuwait y la seguridad de todos los que viven allí, tanto ciudadanos como residentes”, dijeron.
“La Iglesia también veló por sus fieles y trabajó intensamente para acompañarlos espiritualmente, haciendo todo lo posible por mantenerse en contacto con ellos. Gracias a todo el clero, pudimos seguir celebrando la Santa Misa en línea, con las iglesias cerradas en los primeros días en respuesta a las instrucciones de las autoridades civiles. Qué gran bendición. Todos estamos bendecidos”.
Las hermanas Fernandez dijeron que reunirse en oración por la paz y pedir la intercesión de la Virgen María, patrona de los vicariatos apostólicos de Arabia del Norte y del Sur, llena los corazones de los fieles de paz y fortalece su esperanza y confianza en el Señor Jesús, “porque Él cuida de nosotros y nos protege”.
La iglesia de Nuestra Señora de Arabia reabrió sus puertas el 9 de marzo a los fieles que oraban por la paz y por la seguridad de todas las personas.
“No estamos llamados a juzgar a quienes nos hacen daño, sino a pedir a Dios que purifique sus corazones, los llene de misericordia y los perdone, repitiendo las palabras de Nuestro Señor: ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen’”, dijeron las hermanas.
Otra católica kuwaití, Sharan Diaz, dijo que los tiempos difíciles que vive Medio Oriente son un recordatorio poderoso de la gracia de Dios, porque recuerdan a los fieles que Cristo está presente siempre que se reúnen en oración y en el sacramento de la Eucaristía.
Diaz dijo que no poder asistir a Misa en persona y recibir la Comunión durante el período en que las iglesias estuvieron cerradas le dejó un vacío en el corazón y le recordó la importancia de la Eucaristía.
“En cuanto reabrieron las iglesias, se llenaron de fieles deseosos de celebrar la Eucaristía y recibir la Santa Comunión. Es una gran bendición”, dijo Diaz. “A pesar de todo lo que está sucediendo en nuestro mundo, poder visitar la iglesia, encontrarme con Jesús y recibirlo en la Santa Comunión llena mi corazón de gratitud”.
Artículo publicado originalmente en ACI MENA. Traducido y adaptado por el equipo de EWTN News English y ACI Prensa.





