Jesucristo efectuó siete recorridos desde el Jueves Santo hasta el Calvario, motivo por el cual, la feligresía católica latinoamericana mantiene vigente una arraigada tradición que llama a visitar las siete iglesias, con la firme intención de acompañar simbólicamente a Jesús durante el trayecto llevado a cabo a partir de la noche de su captura hasta su crucifixión.
Al inicio se visitó la Parroquia de Santa Ana, fue la primera iglesia, se recuerda el camino de Jesucristo desde el Cenáculo, donde encabezó la celebración de la Última Cena con sus discípulos, hasta el huerto de Getsemaní, sitio donde además de orar, sudó sangre.
En el templo de San Antoñito, fue la segunda visita, se meditó sobre el transcurso desde el huerto citado previamente hasta la casa del sumo sacerdote, Anás, donde fue interrogado y abofeteado.
En la tercera estación, dentro de Santa Rosa de Viterbo, la oración se enfocó en el recorrido de Jesucristo hasta la casa de Caifás, sitio donde recibió insultos y escupitajos.
La cuarta iglesia visitada fue el templo del Espíritu Santo, una de las más antiguas en Querétaro, constituyó un centro reflexivo para la primera comparecencia de Jesús ante el mandatario romano de zona, Pilato. Allí, los judíos levantaron falsos testimonios contra él.
En la Santa Iglesia Catedral se hizo la quinta parada con el fin de simbolizar el acompañamiento al Señor en su comparecencia ante el rey Herodes y sus escoltas.
Al interior del Templo Expiatorio Diocesano de Carmelitas, la sexta estación fue desarrollada y se meditó sobre la segunda comparecencia ante Poncio Pilato. Momento en que Jesús fue coronado con espinas y condenado a muerte.
Dentro del último templo, el de San José de Capuchinas, se trajo a la memoria el recorrido de Cristo desde la casa de Poncio Pilato hasta el Monte Calvario con la cruz a cuestas, su muerte y su paso al sepulcro, de dónde habrá de resucitar al tercer día.












