La Procesión del Silencio en Querétaro cumple 60 años. Como es habitual, este Viernes Santo dio comienzo en el Atrio del Templo de la Santa Cruz.
«La Verónica» fue representada una vez más en este acto. Verónica, nombre adjudicado por la tradición, procede del latín, involucra la yuxtaposición de los términos vera (verdadero) e icon (imagen); que por consiguiente significa «verdadero ícono» o «verdadera imagen». Esta Santa es recordada por la Iglesia Católica cada 12 julio, se trata de una mujer piadosa, quien conmovida se acerca para limpiar sangre y sudor del rostro a Cristo, durante el Via Crucis rumbo al calvario.
Conforme a la tradición, Verónica, mujer que vivía en Jerusalén, hizo uso del velo de su cabeza para este fin, y en el paño confeccionado a la usanza de aquellos tiempos, quedaría impreso el rostro de Jesús, por ende, es posible decir que el velo constituye una reliquia de Dios hecho hombre, incluso, puede compararse al caso de la Sábana Santa de Turín.
Se dice que una vez transcurrida la Pasión del Señor, Verónica se trasladó a Roma, llevando el velo con la «Santa faz» o «Divino rostro», el cual, habría sido exhibido para ser venerado públicamente, de tal manera fue la conmoción de las almas de muchas personas, que varias se habrían convertido a la fe católica.
El objeto reiteradamente citado, fue trasladado en diversas ocasiones dentro de los siglos venideros, hasta que resultó imposible seguir su rastro después de la celebración del Año Santo en 1600.
Entretanto, el sacerdote jesuita alemán y catedrático en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma; Heinnrich Pfeiffer, dio a conocer que en 1999, había hallado el sagrado paño en una iglesia de los Frailes Menores Capuchinos, la Basílica del Santuario del Volto Santo en Manoppello, Italia, donde habría permanecido desde 1660.
La historia generada alrededor del velo de la Verónica, cimbró con tanta fuerza en la fe cristiana que, la destacada acción de esta mujer ha sido perpetuada en oración de la Iglesia, una muestra contundente puede ejemplificarse en la sexta estación del Vía Crucis.
Cabe señalar que el nombre Verónica, aparece en el texto apócrifo de los hechos de Pilato, también conocido como el Evangelio de Nicodemo; no perteneciente a los Evangelios canónicos. Aunque se dice que ese nombre tal vez no haya sido real. Dado que, también podría tratarse de una variación del nombre «Berenice» o «la que conduce a la victoria», de origen macedonio, documentado desde el siglo IV.












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