Thelma Daniela Sánchez Simental, ponente en el curso presencial de Orientación y Movilidad para socios ICEVI Latinoamérica-Subregión México, donde abordó diversos temas de interés, entre ellos la coordinación de salud visual.
Al respecto destacó que la evaluación debe ser funcional, resulta imperante determinar las áreas de oportunidad para el participante, además de conseguir el máximo rendimiento del sistema visual, del mismo modo, acentuó la trascendencia de canalizar, dado que, durante el periodo de evaluación es posible requerir de otros profesionales que sumen información médica para el participante, de igual modo, es necesario dar seguimiento a fin de detectar y solucionar periódicamente alteraciones en el sistema visual, para ello, las herramientas con las que se cuente son de gran relevancia.
Bajo esta misma línea, considera por demás significativa la rehabilitación integral, a fin de incrementar en lo posible la función, de forma que sea independiente el usuario, obteniendo mayor confianza en si mismo por medio de la atención temprana, dando énfasis a la motricidad fina y gruesa.
En este contexto, también citó la terapia visual, útil en la ayuda a aprovechar al máximo que el usuario tiene y mejorar su nivel de vida. Por su parte, con la orientación y movilidad es posible lograr la independencia y confianza de la persona con debilidad visual en sus actividades personales, incluyendo el desplazamiento, el autocuidado y la superación a nivel personal y profesional.
Por otro lado, precisó que el desarrollo psicomotor de un niño es sumamente importante en la medida de que empieza a tener control cuerpo y puede dar comienzo a controlar su entorno. Entre más interacciones tenga con lo que le rodea, mayores serán las experiencias de aprendizaje.
Aunado a lo anterior, explicó que la visión constituye un estimulante natural del desarrollo motor, el bebé se siente motivado a mover su cabeza hacia las cosas interesantes que ve después de tener control sobre su cabeza. También comienza a jugar con sus manos y pies, de igual manera, disfruta de curiosear por todas partes sin depender de nadie.
Sin embargo, cuando hay dificultades en la visión es común hallar retrasos en el desarrollo motor, debido a que el estimulante natural, la visión, no proporciona la animación adecuada para motivar el movimiento, es por ello que los padres o cuidadores deberán encontrar otros métodos de estimulación a fin de invitar al niño a moverse y, así lograr el control de cabeza, sentarse, gatear, pararse, caminar, correr, etc.
Sánchez Simental especificó que la estimulación temprana se centra en proporcionar experiencias y actividades diseñadas para potenciar el desarrollo físico, cognitivo y emocional de la niña o el niño. Estimular los sentidos, fomentar el juego interactivo y promover la exploración son elementos clave en esta fase crucial. Mientras la atención temprana se refiere a la detección y abordaje de posibles dificultades en el desarrollo de una niña o niño, desde sus primeros días de vida.
Las áreas de desarrollo, entre otros puntos involucran el lenguaje, la motricidad fina y gruesa, además del aspecto social. No obstante, hay dos secciones especializadas, únicas para infantes con discapacidad visual, se trata de áreas de desarrollo compensatorias y visuales.
La motricidad gruesa involucra habilidades que requieren actividades de músculo y movimiento amplio, ya sea girar, gatear, caminar, correr o saltar, entre otras. La motricidad fina reúne aquellas habilidades que involucran movimientos musculares pequeños y la manipulación de juguetes y herramientas escolares.
Cabe señalar que el inventario de habilidades consiste en más de 835 declaraciones de comportamiento organizadas en 8 áreas. Entretanto, la sección cognitiva involucra habilidades que requieren razonamiento y consideración, muchos de los elementos son similares entre sí, pero en realidad forman una jerarquía para conceptualizaciones particulares, por ejemplo, entender el concepto de tamaño relativo requiere varias sub-habilidades. La sección de visión incluye varios elementos que están relacionados con las habilidades de motricidad fina y cognitiva. La sección compensatoria complementa la visión, alude a cualquier habilidad enseñada para «compensar» la incapacidad del infante para obtener información visual. Las habilidades de este apartado se enfocan en el uso de todos los sentidos menos la visión.
Sobre la autoayuda, especificó como las habilidades a un nivel de preescolar están divididas en comer, vestirse, ir al baño e higiene, también involucra la independencia y habilidades de seguridad.
Adicionalmente, acerca del proyecto OR, hizo notar que se trata de un instrumento de uso cotidiano entre profesionales de atención temprana. Consta de un inventario de habilidades y de una guía didáctica para trabajar dichas habilidades con el niño por áreas y tramos de edad.
En relación a la adaptación didáctica, remarcó que no cambia los objetivos de aprendizaje, sino que buscan eliminar barreras y facilitar el acceso al conocimiento. Los principios básicos de la adaptación son el alto contraste, el relieve y textura, la simplicidad visual y la multisensorialidad.











