- La pieza es la última del proyecto beneficiado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Sistema Creación, en la vertiente del SNCA 2023-2026
- Se escucha por primera vez el sábado 10 de octubre, a las 13 h en el Sonidario de la Fonoteca Nacional, dentro del Complejo Cultural Los Pinos
- Hasta el 15 de noviembre, tiene funciones los viernes a las 13 y 15 h; sábados 12:30, 13:30, 14:30 y 15:30 h, y domingos a las 13, 14 y 15 h
El sonido de una puerta invita al público a un viaje onírico que trazó Iracema de Andrade con sonidos típicos de la Ciudad de México: el canto de aves, el silbido de la válvula de presión de un camotero, la flauta de un afilador, las campanas de un vendedor de cacahuates, un trío huasteco o un saxofonista callejero, superpuestos con notas emanadas de un sintetizador de mediados del siglo pasado o un violonchelo procesado.
Titulada Ilusiones callejeras, es la última pieza de una serie de arte sonoro que compuso la artista como parte de su proyecto beneficiado por el Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA) 2023-2026, vertiente del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (Sistema Creación) de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.
“Se trata de entornos urbanos resignificados en una creación combinada con sonidos sintetizados de la primera etapa del desarrollo de la música electroacústica. Hay ciertas tensiones entre materiales de diferentes orígenes sintetizados y las experiencias al caminar por la ciudad. Hay sonidos de sintetizador analógico y de violonchelo procesado”, explica De Andrade en entrevista.
Ilusiones callejeras, conformado a manera de tríptico, se estrena el sábado 10 de octubre de 2026 a las 13 h en el Sonidario de la Fonoteca Nacional, ubicado en el Complejo Cultural Los Pinos, con funciones los viernes a las 13 y 15 h; los sábados a las 12:30, 13:30, 14:30 y 15:30 h, y los domingos a las 13, 14 y 15 h, hasta el 15 de noviembre.
De Andrade refiere que la obra forma parte del proyecto Poéticas de la ciudad, integrado por diez piezas de arte sonoro que partieron del ejercicio de caminar por espacios de la capital mexicana –como el Centro Histórico, San Ángel y Villa Coapa– y registrar con una grabadora de cuatro canales el ambiente.
La entrevistada resalta la importancia de estrenar Ilusiones callejeras en el Sonidario: “Es algo único, porque es un espacio sonoro inmersivo con un sistema ambisónico de quinto orden. En América Latina no sé si existe otro como este. Para las y los creadores, tener la oportunidad de explorar artísticamente la experiencia de difundir nuestra obra en un lugar con estas características es invaluable”.
Una vida dedicada a la escucha
Nacida en Río de Janeiro, naturalizada mexicana, Iracema llegó a México hace tres décadas, después de cursar un posgrado en Europa: “Inicié en México mi vida profesional. Esta es una ciudad cosmopolita y hay música y sonidos para todos los gustos. La propuesta estética surge a partir de estar inmersa de manera cotidiana en la ola de sonidos de la Ciudad de México, al resignificar estos ambientes sonoros de la calle, de los mercados sobre ruedas, el tránsito, la naturaleza, la fauna urbana, los espacios arquitectónicos.
“Toda esa convivencia nutre mi proceso creativo. Las y los escuchas probablemente se identifiquen con sus propias vivencias en el espacio urbano”, afirma la creadora e intérprete.
No se trata de un documental sonoro de las calles de la urbe, aclara, “sino una recreación: un espacio imaginado en este entorno acústico. Hago superposiciones de circunstancias. No es una narrativa lineal o realista; más bien es algo onírico, un mundo fantástico desde mi perspectiva al caminar por las calles de esta ciudad.
“Tiene esta dimensión de la ilusión de nosotros mismos caminando juntos, quizá por algunos momentos inconscientes de los demás, pero unidos por estas ondas sonoras, frecuencias que están ahí como un mar de sonido. Me inspira muchísimo y me divierto. Para otros probablemente sea ruido, pero para mí es pura belleza”, agrega.
Sinfonía callejera
La serie Poéticas de la ciudad parte de grabaciones de campo. “Mi guía siempre es la escucha. Mis oídos y todo mi cuerpo me guían en entornos urbanos y sus sonidos: los característicos, los eventuales y los accidentales. De repente se conjugan elementos que, a mi parecer, son verdaderas sinfonías. Te encuentras en un determinado lugar y pasa un avión, una ambulancia, una patrulla; hay un pregonero o estás en un tianguis y llegan músicos callejeros. Y la gente habla encima, y suena una alarma, una campana. Hay toda una polifonía de eventos sonoros, que es lo que esta pieza aborda”.
Acerca del proyecto beneficiado por el SNCA 2023-2026, explica que consta de dos partes: Poéticas de la ciudad —diez piezas acusmáticas a partir de manifestaciones culturales callejeras— y Espejismos sonoros —nueve obras que exploran la creación para violonchelo acústico y violonchelo eléctrico de cinco cuerdas—, “a partir de referentes musicales, sonoros y gestuales de mis raíces, inspirados en géneros musicales tradicionales como la samba o el baião, ritmo sincopado muy particular del noroeste brasileño.
“Creo que la oportunidad de estar en el SNCA ha sido un punto de inflexión en mi desarrollo como música, artista y creadora; hay un antes y un después. Todas las oportunidades que se dieron a partir de contar con este apoyo me colocan en otro contexto para entender los procesos a nivel creativo y profesional, así como la relación institucional”, concluye Iracema de Andrade.
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