Marina Stavenhagen Vargas, directora de la Cineteca Nacional, dio la bienvenida al homenaje póstumo a la primera actriz Elsa Aguirre, llevado a cabo en la Sala 7 del recinto cinematográfico de Xoco. También reconoció la valiosa asistencia de Daniela Alatorre Benard, titular del IMCINE, así como de amigos de la intérprete, entre ellos, su publirrelacionista Marysol Rico.
Stavenhagen describió a Elsa Aguirre como una figura emblemática de la Época de Oro del cine mexicano, donde impregnó su huella con profundo significado para la cinematografía nacional, por tal razón, tiene un sitio permanente en la memoria cultural nacional.
Para la funcionaria federal, el talento, el carisma y la elegancia distinguieron el trabajo de Elsa en la pantalla grande. Sin duda se trata de una de las actrices más representativas de su generación.
Enseguida, presentó a Elisa Lozano y Francisco Peredo, ponentes del conversatorio.
Elisa Lozano destacó la imagen, trayectoria, personalidad y contribuciones de Elsa Aguirre, cuyo valor simbólico y representativo dentro de la sociedad, se distingue por su inspiración, influencia y trascendencia de aquella época.
Asimismo, la fortaleza, el talento, la belleza y el liderazgo son características que hacen de Elsa Aguirre una mujer icónica.
También mencionó algunos filmes conforme a su gusto personal, entre ellos destacan: El sexo fuerte, Los viejos somos así; y, Lluvia roja.
Por su parte, Francisco Peredo, acentuó la importancia de publicaciones en diversos medios de comunicación sobre el quehacer artístico de la actriz homenajeada e, hizo notar la capacidad interpretativa de Elsa Aguirre, exhibida dentro de las películas en las que tomó parte, además de haberse involucrado en el teatro, donde tuvo una significativa participación, especialmente en Corona de amor y muerte, obra de Alejandro Corona que, en 1968, Elisa caracterizó a Inés Castro, para recibir elogios por su talento.
Aunado a lo anterior, Elsa, con el paso del tiempo demostró a todas y todos que más allá de su belleza física y de su talento tardíamente valorado, logró construirse a sí misma como un ser también, poseedor de una dantesca belleza interior.









