Gloria Eugenia García Alcocer, directora general del Patronato de las Fiestas del Estado de Querétaro, al interior del Museo de Arte Sacro, fungió como ponente del tema «Las fiestas de la ciudad Santiago de Querétaro», dentro del seminario Santiago de Querétaro: 30 años como Patrimonio Cultural ante la UNESCO. Reflexiones, retos y perspectivas.
Al dar principio a su oratoria, García Alcocer precisó que la tradición es un proceso social y cultural a través del cual, a lo largo del tiempo se transmiten conocimientos, valores, costumbres y prácticas por parte de una comunidad, abonando tanto a la continuidad histórica como a la construcción de la identidad colectiva.
Acerca de esto, especificó que la tradición, además de conservar valores, costumbres y conocimientos, vincula el pasado con el presente, puede transformarse y adaptarse a nuevas circunstancias; y, refuerza la identidad cultural de los grupos. Pero un aspecto de suma trascendencia radica en que, es transmitida socialmente de generación en generación.
Bajo esta misma línea, hizo notar las distintas formas útiles para clasificar las tradiciones de acuerdo con el ámbito al que pertenezcan.
Las tradiciones culturales incluyen costumbres, prácticas y expresiones que identifican a una comunidad o pueblo, como la música, la danza, la gastronomía o la vestimenta típica. En cuanto a las religiosas, citó los ritos, así como las celebraciones y prácticas relacionadas a una creencia o religión. La Navidad, la Semana Santa o el Día de Muertos, constituyen ejemplos claros de lo mencionado previamente.
Sobre las tradiciones familiares, destacó las reuniones especiales, las recetas heredadas o celebraciones de cumpleaños, por tratarse de costumbres transferidas dentro de una familia. En cambio, las formas de comportamiento aceptadas por una sociedad, ya sea ceremonias o festividades comunitarias, son consideradas tradiciones sociales. Por el contrario, las conmemoraciones vinculadas con la historia y la identidad de un país, ya sean desfiles, honores a la bandera o celebraciones de Independencia, conforman las tradiciones patrióticas o cívicas. Para cerrar este apartado, habló sobre la tradición oral y escrita, la primera de ellas involucra relatos, leyendas, cuentos, mitos y refranes difundidos de una generación a otra mediante el empleo de la palabra hablada; la segunda categoría se refiere a técnicas y conocimientos asociados con la elaboración de artesanías, textiles, cerámica y otros oficios tradicionales.
La fiesta constituye el momento en que una comunidad expresa de forma pública su fe, identidad, memoria y sentido de pertenencia, acentuó la funcionaría estatal, al comentar sobre las distintas funciones cumplidas por las fiestas en Querétaro. En este sentido, hizo resaltar que fortalecen la identidad de barrios y comunidades, conservan la memoria histórica, integran elementos indígenas y españoles, transforman temporalmente el espacio público en uno ceremonial, de igual manera, transmiten tradiciones entre generaciones.
En contraste con otras zonas del territorio nacional, en Querétaro predomina una mezcla única de herencia indígena otomí-chichimeca, la cual es visible en danza de concheros, danzantes apaches, peregrinaciones, cruces de cerro, altares comunitarios y tradición católica novohispana. Se halla presente en fiestas patronales, procesiones, rosarios, novenarios, verbena popular, etc.
La fiesta es organizada por familias, barrios, asociaciones religiosas y grupos tradicionales, motivo por el cual, el rol histórico del Patronato de las Fiestas del Estado de Querétaro como articulador y ,promotor de diversas expresiones se torna por demás relevante, remarcó Gloria Eugenia al distinguir la danza de los concheros, por ser una tradición distintiva de Querétaro ante México y el mundo, surgida del encuentro entre las culturas indígenas y cristianas. Se trata de una tradición, cuyo origen se asocia estrechamente al acontecimiento de la Batalla del Sangremal y la aparición de la Santa Cruz y Santiago Apóstol. Su importancia radica en ser una de las tradiciones más antiguas del centro del país, ha sobrevivido más de cuatro siglos, preserva elementos indígenas y cristianos, además, cimenta una expresión viva de nuestro patrimonio cultural. La gran celebración ocurre del 12 al 15 de septiembre en torno al Santuario de la Santísima Cruz de los Milagros, consagrando miles de danzantes.
Por otro lado, la Semana Santa también es una de las más significativas en el centro del país, es vivida simultáneamente en barrios, colonias y comunidades, donde tiene identidad propia. En Hércules se desarrolla uno de los viacrucis mejor establecidos de la capital; la antigua comunidad obrera desplegó una identificación religiosa sumamente fuerte; la representación ha trascendido generaciones y es considerada una de las más emblemáticas de la ciudad. Mientras tanto, en la colonia Satélite, se lleva a cabo el viacrucis que muy probablemente sea el más conocido de las últimas décadas, dado que, su relevancia reside en haberse convertido en una tradición comunitaria contemporánea, nacida a partir de la organización vecinal; y, que hoy por hoy, congrega miles de asistentes y supera ya medio siglo de historia. En cuanto al viacrucis efectuado en Santa María Magdalena, recalcó la profunda carga comunitaria por tratarse de un barrio indígena muy antiguo dentro de la ciudad. Sobresaliente por la participación familiar, el gran arraigo en la comunidad, la conservación de tradiciones religiosas populares, etc.
En este lapso del año, la ciudad patrimonio adquiere una dimensión diferente, los templos dejan de ser monumentos para convertirse nuevamente en espacios de devoción colectiva. La Semana Santa en el Centro Histórico incluye la visita de los siete templos, las celebraciones litúrgicas, la tradicional procesión del silencio y otras procesiones.
Las fiestas de Nuestra Señora del Pueblito, aunque son principalmente efectuadas en el municipio de Corregidora, históricamente han sido una de las celebraciones más trascendentales en toda el área metropolitana, pues visita la ciudad en al menos tres veces. Desde 1946 por el aniversario de su Coronación Pontificia, a partir del siglo XVII para las rogativas del buen temporal, aparte de la llegada por su Fiesta Litúrgica (abril/mayo). Cabe recordar que la imagen de la Virgen del Pueblito ha sido respetada por varios siglos debido a su reconocimiento como protectora de Querétaro.
El gallo más que un objeto físico es un emblema de las festividades patronales en las comunidades donde se celebran, tiene un lugar de vital relevancia en el calendario de la región; y, corresponde a un vehículo singular y simbólico, transmisor de mensajes religiosos. De igual modo, representa una importante fusión entre la creatividad artesanal, la religión y la convivencia comunitaria; ostenta el nombramiento de Patrimonio Cultural Inmaterial de la entidad. Cabe señalar que en un recorrido festivo por las calles, le acompañan bandas de música, la convivencia popular y personas que, voluntariamente obsequian bebidas y alimentos a los participantes.
En otra fase de su exposición, García Alcocer, habló sobre la tradición fundacional, relatora de lo acontecido el 25 de julio de 1531, precisamente el Día de Santiago Apóstol, cuando en el transcurso del enfrentamiento de indígenas aliados a los españoles contra grupos de Chichimecas en el Cerro del Sangremal, apareció una cruz luminosa y la figura de Santiago montado a caballo. Tomando como punto de partida lo citado con antelación, se consolidó el mito de la fundación de Querétaro Capital. Derivado de lo anterior, la ciudad recibe el nombre de Santiago, y este Santo se convirtió en el patrono. Asimismo, la fecha referida anteriormente es celebrada la fundación de la ciudad a la par del festejo patronal de Santiago Apóstol: símbolo de la identidad queretana.
Santiago fue más que una figura religiosa por siglos, representó el nacimiento de la ciudad, la reconciliación de las culturas, el origen de la sociedad queretana; y, la evangelización del territorio. Por ello, en la época virreinal se llevaron a cabo procesiones, misas solemnes, actos cívicos, fiestas populares y representación de la fundación.
La titular del Patronato, hizo notar que las fiestas navideñas hacen de Querétaro un referente nacional en cuanto a estás tradiciones se refiere.
Han transcurrido casi 86 años desde la primera vez que fue proclamada y coronada una reina de las Fiestas de Navidad, cuya figura ha sido adaptada al tiempo presente, para desenvolver su rol de embajadora de las tradiciones queretanas e impulsora de la participación de las nuevas generaciones, con el firme objetivo de preservar el patrimonio cultural.
El Heraldo de Navidad es una publicación anual impresa que aborda temas ligados a costumbres, manifestaciones artísticas y vida cotidiana de Querétaro. Este documento, cuenta con la declaratoria de Patrimonio Cultural Tangible a nivel estatal; ha sido editado y publicado desde 1900.
El Nacimiento Monumental habitualmente ubicado en el Jardín Zenea del Centro Histórico de la ciudad, instalación que dio principio en 1993, es acompañado por el Árbol de la Amistad, ubicado en el Jardín de la Corregidora donde estaba el antiguo huerto del Convento de San Antonio; fue encendido por vez primera en 1977.
El Carro del Anuncio tuvo su primer recorrido por las calles del Centro Histórico capitalino el 25 de noviembre de 1900, su fin primordial reside en dar a conocer la iniciación de las celebraciones decembrinas.
El Carro de la Posada ha transitado las calles del Centro Histórico cada año desde 1826, en un periodo que abarca del 16 al 22 de diciembre. Hace varios años ya, surgió otro Carro de la Posada, con el propósito de robustecer el carácter tradicional y comunitario, mediante la ejecución de un trayecto por los doce barrios de la capital.
Con una antigüedad de 100 años, el 23 de diciembre, el desfile de carros alegóricos llamado «La Cabalgata», exhibe diversas temáticas por las calles del primer cuadro de la ciudad.
El Arrullo del Niño Dios es una manifestación comunitaria integrada por la entonación de cánticos ante la imagen del Niño Jesús de Nazareth en el Nacimiento Monumental. El 24 de diciembre de 1993 dio comienzo esta evocación de los primeros evangelizadores por parte de frailes Franciscanos y familias queretanas.
La noche del 24 de diciembre de 1826, comenzó la tradición del desfile de Carros Bíblicos por las principales calles del Centro Histórico. Intervienen sobre todo niñas, niños y adolescentes, quienes interpretan y escenifican pasajes de la Biblia a la vez que les acompañan músicos en vivo. Del año 1980 al presente, el concierto de Navidad es interpretado por la Banda de Música del gobierno estatal. La noche del 25 de diciembre, la verbena de Navidad involucra música en vivo, puestos de comida tradicional y pirotecnia.
Melchor, Gaspar y Baltazar cierran los festejos decembrinos el 5 de enero, cuando los Sabios de Oriente toman parte en la Cabalgata de Reyes Magos.
Una característica extraordinaria de Santiago de Querétaro es localizada en sus antiguos barrios, donde son celebrados sus respectivos santos patronos.
Las fiestas evidencian que la ciudad histórica sigue viva; y, es reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), debido a la convivencia de culturas, permanencia de los barrios históricos y la continuidad de la vida comunitaria; enfatizó Gloria Eugenia García Alcocer, quien para finalizar su intervención, distinguió que treinta años después de la declaratoria de Patrimonio Cultural Mundial, el mayor desafío es conservar los aspectos dadores de sentido a nuestras fiestas, nuestros barrios y memoria colectiva. Porque Santiago de Querétaro es patrimonio no sólo por lo visto, sino por lo que seguimos celebrando.























































