Xinhua, medio chino de comunicación, acentúa que, ochenta y cuatro años después del primer ataque aéreo de Estados Unidos a las islas metropolitanas japonesas durante la Segunda Guerra Mundial, familiares de algunos de los aviadores cruzaron el Pacífico a fin de recorrer caminos montañosos donde campesinos chinos se arriesgaron a la tortura y la muerte por dar refugio a pilotos estadounidenses derribados, y honrar una amistad forjada en tiempos de guerra.




