El primer paso es cualquiera, siempre que permita conectar con otros: Mariana Matija

La ecologista Mariana Matija, realizadora de la obra «10 pasos para alinear la cabeza y el corazón y salvar el planeta», hizo notar que en la naturaleza sólo hay procesos no productos terminados, y los humanos bajo ninguna circunstancia somos lo último, así pasa con procesos de activismo, no podemos pensar que es justo con nosotros mismos, pedirnos tener resultados de un producto terminado salido de un proceso industrial, perfecto entre comillas y adaptado a lo que necesitamos. Matija considera de vital relevancia soltar la idea de perfección, con el fin de olvidar la lógica de una sociedad de consumo. Del mismo modo, este libro invita a elegir una opción con la que nos sintamos y resonemos de mejor forma para tomarla como punto de partida, quizá no empecemos por los diez pasos a la vez, pero podemos seleccionar uno, si bien no son fórmulas técnicas, están llenas de posibilidades para leer y considerar, aseguró la moderadora del conversatorio; Clara Robledo, quien acentuó cómo no abrumarse con suponer todo debe ser a la vez.

Mariana calificó como una trampa al considerar lo individual y colectivo como cosas que pasan por separadas, en cuanto a la crisis ecológica y entender la gravedad relacionada a ella, mencionó que es de suma relevancia considerar que, no porque el mundo sea omiso al respecto, entonces uno solo necesita hacerlo todo porque los demás no actúan, pero el tema es relevante para todos, lo relacionado a justicia ecológica, al equilibrio del planeta y al futuro de la vida, no podemos dejarlo para después cuando resolvamos lo demás, en una marcha, dijeron «las otras luchas no tienen sentido si perdemos esta», las demás causas no pueden ser abandonadas, puesto que forman parte integral de ésta, como individuos, nos estemos sobre otros, es un tema altamente complejo, es uno muy cercano al corazón y podrá aportar de mejor manera al trabajo de millones de personas en el mundo, quienes se acercan de diversos caminos, es de suma relevancia saber que trabajar para dar soluciones a la problemática ambiental consiste en un esfuerzo colectivo y nadie carga con todo el peso, porque es un compromiso compartido, algo dicho en el libro, si uno está confundido por donde empezar, debe elegir un punto y principiar desde ahí, en cuanto a la moda, se puede encontrar un punto de ingreso por la moda rápida, si se trabaja con amínales, y se preocupa como está la humanidad en relación a la justicia con otros animales, ese puede ser su puerta de entrada, si se presta atención a realizado, es viable poder entender la conexión con otros temas, todo está relacionado, si se entra con intención y con ímpetu de entender, podremos hallar las conexiones para aportar de lo que cada quien hace o desde su vida cotidiana, con la meta de empezar a transformar desde nuestro pequeño lugar y como individuos a nutrir un proceso colectivo, la idea de tenerlo que hacer todo niega algo y hay que hacer el ejercicio de reconocimiento de nuestros propios límites, como individuos no podemos abarcar todo, tenemos que lograr dar origen a un compromiso individual que nutra otros procesos y pueda añadir valor; sumar.

Mariana hace resaltar que se hacen cosas pensando en algún tiempo, dentro del cual se logrará conseguir determinados fines benéficos, pero resulta insuficiente hacer las cosas por nosotros mismos. En este sentido, Clara Robledo pidió a la autora, explicar el título del libro. Con respecto a «10 pasos para alinear la cabeza y el corazón y salvar el planeta», ha sido y seguirá siendo un tema esencial, no es un tema sólo de cabeza y corazón, entiende los valores asignados a cada una de esas partes del cuerpo, viéndolo desde esa perspectiva vale la pena lograr una conexión, porque la información no es suficiente, también es necesario reconocer que muchas personas poseen la información pero no saben qué hacer, y se asustan por estar inciertos de cómo empezar, y pueden temer al rechazo, sentir miedo, etc., ahí entra el panorama emocional que va más allá de la información, se tiene datos sobre el daño ecológico desde hace años, porque ya se advertía el cambio climático desde los sesentas,  ya había datos muy concretos, si no conectamos lo que queremos hacer y sentimos por nosotros mismos con el el planeta, los demás seres, etc., pero no se conecta con la información, sólo nos quedaremos con los datos pero no habrá acciones y nunca se dará lugar a la transformación. Hay que reconocer el espectro y enfrentar a la mala situación ecológica, a la vez debe generarse un gran contento por estar vivos y  convivir en este planeta.

La ostenibilidad no es asunto de humanos que salvan el planeta sino de seres consientes dependientes de éste, cuidarse a si mismos no es posible hacerlo en soledad, tiene que hacerse en colectivo, fijando vínculos, motivar interconexiones para la supervivencia, dijo Clara Robledo. Acto seguid; Mariana Matija, habló sobre la importancia de reconocer y establecer los vínculos, la crisis ecológica tiene que ver con procesos de desconexión, hemos caído en meter a todos en un sólo costal, humanos ha habido por millones de años y existen quienes saben coexistir con el sistema, no somos el problema como especie, sino el tipo de civilización que podemos integrar en los mundos urbanos. Se deben reconstruir lazos, generar tiempo disponible; y en este sentido, la relación con Instagram cuestiona mucho, porque es importante pero también problemática. Hay que organizar prioridades, ya que cuando uno desea fervientemente hacer algo, lo vuelve parte de su vida, se trenza en el fondo de lo que hacemos, se vuelve parte integral de la vida.

«No es posible pensar en que la humanidad pueda estar en paz entre sí misma si estamos en constante guerra con el planeta que somos parte. Tenemos recursos morales ilimitados, pero nuestra capacidad de abordarlos si tiene límites». Para finalizar, la ambientalista remarcó que, conflictos ha habido siempre, piensa que es de vital relevancia abordar las cosas de manera holística, y trabajar en un punto, no significa abandonar otros.