“Los resultados confirman un curso postoperatorio regular: los valores están dentro de la norma para el tipo de intervención realizada”, señalaron los médicos.
El estado de salud del Papa León XIV evoluciona positivamente después de la operación practicada este martes para extirpar el lóbulo inferior del pulmón afectado por un adenocarcinoma pulmonar, el tipo de cáncer de pulmón más frecuente.
El informe difundido por el Vaticano fue firmado por su médico personal, Luigi Carbone, y por el doctor Stefano Margaritora, el cirujano que dirigió la intervención.
El parte indica que durante la mañana el Santo Padre se sometió a “los análisis de sangre y la radiografía de tórax previstos después de la operación”. “Los resultados confirman un curso postoperatorio regular: los valores están dentro de la norma para el tipo de intervención realizada”, señalaron los médicos.
Cartel de «¡Viva el Papa!» en los exteriores del Hospital Gemelli, mientras los fieles rezan por la salud de León XIV. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News.
El boletín destacó también los progresos en su recuperación física. “El Santo Padre realizó fisioterapia respiratoria y comenzó a caminar en la habitación”, una actividad considerada fundamental para favorecer la recuperación tras una cirugía pulmonar.
Asimismo, los facultativos informaron de que el Pontífice ha retomado la alimentación habitual.
“La evolución procede según lo previsto”, afirmaron los médicos en el boletín difundido por la Santa Sede, apaciguando las alarmas encendidas a última hora del martes cuando el Vaticano confirmó el peor de los diagnósticos.
El examen histológico confirmó que el Papa tenía un adenocarcinoma pulmonar.
A primera hora de la mañana, tras una noche de infarto, llegó la primera buena noticia. En un escueto comunicado, el Vaticano confirmó que el Papa había pasado una “noche tranquila” y continuaba recuperándose de la anestesia en la habitación que ocupa en la décima planta del Policlínico Gemelli.
Pocas horas después llegó la confirmación de que, pese a su hospitalización, León XIV mantiene fuerzas suficientes para seguir ejerciendo plenamente su ministerio de gobierno al frente de la Iglesia.
Al mediodía, la Santa Sede anunció que el Pontífice había aceptado la renuncia de Mons. Bernard Bober al gobierno pastoral de la Archidiócesis de Košice, en Eslovaquia, y había nombrado como sucesor a Mons. Marek Forgáč, hasta ahora Obispo Auxiliar de esa misma arquidiócesis. Asimismo, designó a Mons. Wellington de Queiroz Vieira como nuevo Arzobispo Metropolitano de Cuiabá, en Brasil, trasladándolo desde la Diócesis de Cristalândia.
La imagen de San Juan Pablo II en el Hospital Gemelli. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News.
La evolución clínica del Santo Padre será determinante para establecer cómo continuará el tratamiento durante las próximas semanas. Los médicos siguen monitorizando minuciosamente su recuperación postoperatoria antes de tomar decisiones sobre las siguientes fases terapéuticas y sobre el calendario de actividades previsto para los próximos días.
Por el momento, todos los compromisos de su agenda permanecen cancelados hasta el próximo martes.
Entre las citas más inmediatas pendientes de confirmación figura el Ángelus del domingo 18 de octubre. Si las condiciones clínicas lo permiten, el Papa podría dirigirlo desde el hospital, un gesto que sería interpretado como una señal positiva de su evolución.
En la habitación del Pontífice permanece de forma constante parte de su entorno más cercano, conocido en la jerga vaticana como la familia pontificia. Junto a él se encuentran sus dos secretarios personales, el sacerdote peruano Edgard Iván Rimaycuna Inga y el italiano Marco Billeri.
Una “bendición caída del cielo”
Mientras tanto, el Hospital Gemelli continúa recibiendo constantes muestras de afecto y cercanía de fieles llegados de distintos lugares del mundo.
Entre ellos se encuentra Gina, natural de Lima, que rezaba ante la imponente estatua de San Juan Pablo II que preside el patio del hospital romano.
Desde hace dos años cuida de su esposo, enfermo de párkinson. Actualmente, él permanece ingresado en el Gemelli tras sufrir una infección. Para ella, compartir hospital con el Papa no es una simple coincidencia, sino una auténtica “bendición caída del cielo” que la ayuda a sobrellevar el dolor.
Gina, peruana, tiene a su esposo también hospitalizado en el Hospital Gemelli. «Saber que el Papa está aquí me ayuda a seguir adelante», asegura. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News.
“Me da fuerza pensar que mi marido está sufriendo como enfermo a pocos metros del Santo Padre. Sé que su sufrimiento no es en vano porque lo ofrecemos a Dios”, asegura en conversación con EWTN News.
Para Gina, esta circunstancia ha reforzado todavía más su fe y su esperanza.
“Eso me ha dado más fuerza y más esperanza. Saber que el Papa está aquí me ayuda a seguir adelante”, afirma.
Casualmente, regresó de Perú, donde había viajado para visitar a su familia, el pasado 11 de octubre, apenas unas semanas después de partir de Roma el 28 de agosto. La coincidencia quiso que volviera precisamente cuando se conoció la noticia de la intervención quirúrgica del Pontífice.
“Mi madre me llamó al día siguiente y me preguntó cómo estaba mi esposo. Cuando le dije que el Papa estaba en el mismo hospital rompió a llorar: ‘Bendito sea Dios, bendito sea Dios’”, relata.
También explica la expectación que se vive en Perú ante la futura visita de León XIV.
“Hay coros, grupos folclóricos y numerosos vecinos se están organizando para celebrar su llegada. Va a ver a los niños que ha bautizado, a los niños que han crecido y que ahora son adultos. La gente lo adora”, explica.
Gina asegura que no puede imaginar que el Pontífice tenga que cancelar el viaje previsto a América Latina. Por el momento, sin embargo, los mensajes transmitidos desde el Vaticano invitan al optimismo.
El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, insistió en que el tumor se encontraba “en fase inicial” y que el nódulo extirpado era “circunscrito y localizado”. De hecho, el comunicado difundido tras la intervención utilizó el término “radicalidad” para subrayar que los médicos consideran que la lesión fue extirpada por completo.
Fieles se congregaron el martes 13 de octubre de 2026 en el Hospital Gemelli en un Rosario por la salud del Papa León XIV. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News.
Además, los especialistas estiman que la pérdida de un lóbulo pulmonar no debería tener consecuencias significativas en la vida cotidiana de un paciente con las condiciones físicas de León XIV.
En declaraciones a la prensa este miércoles 14 de octubre, Bruni se refirió al “deseo” del Papa de mantener el viaje programado para comienzos de noviembre.
“Hemos escuchado las palabras del Papa sobre el viaje, por lo tanto su intención, su deseo y también el hecho de… de ir”, afirmó el portavoz vaticano.





