En el marco del Día Mundial de la Seguridad Vial, Saca la Bici, A.C. hace un llamado a la sociedad y a las autoridades para redoblar esfuerzos en la construcción de calles seguras, accesibles e incluyentes para todas las personas.
La seguridad vial constituye uno de los principales desafíos de salud pública a nivel mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cada año aproximadamente 1.19 millones de personas pierden la vida en siniestros de tránsito y entre 20 y 50 millones resultan lesionadas. Más de la mitad de las víctimas mortales corresponden a usuarios vulnerables de la vía pública, entre ellos peatones, ciclistas y motociclistas.
Estas cifras reflejan una realidad que no puede considerarse inevitable. Cada muerte y cada lesión representan una tragedia humana que afecta a familias, comunidades y proyectos de vida. Por ello, la seguridad vial debe entenderse como un derecho humano y una responsabilidad compartida.
Desde Saca la Bici reiteramos que la movilidad debe centrarse en la protección de la vida. Las calles son espacios públicos para convivir, caminar, pedalear, jugar, aprender y desplazarse, por lo que su diseño y gestión deben priorizar a las personas por encima de la velocidad de los vehículos.
La bicicleta representa una herramienta fundamental para avanzar hacia ciudades más saludables, sostenibles y seguras. Además de sus beneficios ambientales, económicos y para la salud, diversos estudios han demostrado que conforme aumenta el número de personas que utilizan la bicicleta como medio de transporte, las calles se vuelven más seguras para todos los usuarios, fenómeno conocido como «seguridad en números».
Reconocemos la importancia de los cinco pilares para la seguridad vial promovidos por la Organización Mundial de la Salud:
• Gestión de la seguridad vial.
• Infraestructura y vías de tránsito seguras.
• Vehículos más seguros.
• Comportamientos seguros de las personas usuarias.
• Atención eficaz posterior a los siniestros.
Asimismo, reiteramos nuestra adhesión a los principios de la Visión Cero, que reconocen que ninguna muerte o lesión grave en el tránsito es aceptable y que los errores humanos no deben tener consecuencias fatales.
En este contexto, consideramos indispensable fortalecer la implementación de la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial y avanzar en la armonización de los marcos normativos estatales y municipales para garantizar el derecho a una movilidad segura.
Sin embargo, persisten desafíos que requieren atención urgente.
Observamos una insuficiente aplicación de los reglamentos de tránsito, especialmente en conductas de riesgo que ponen en peligro la vida de las personas. La vigilancia y el cumplimiento de la normatividad deben formar parte de una estrategia permanente de prevención y no depender exclusivamente de denuncias ciudadanas.
Asimismo, continúa predominando un modelo de diseño vial orientado a favorecer velocidades elevadas de circulación. En numerosas vialidades se construyen carriles amplios y entornos que incentivan el exceso de velocidad, en lugar de incorporar medidas de pacificación del tránsito que reduzcan riesgos y protejan a las personas usuarias más vulnerables.
También identificamos deficiencias en la señalización horizontal y vertical de las calles. La ausencia de marcas viales, delimitación de carriles, cruces peatonales visibles y señalización adecuada genera incertidumbre, dificulta la convivencia entre usuarios y reduce las condiciones de seguridad vial.
De igual manera, consideramos necesario fortalecer los procesos de formación y evaluación para la obtención de licencias de conducir, promoviendo estándares que garanticen conocimientos sólidos sobre reglamentación, conducción segura, respeto a los usuarios vulnerables y cultura vial.
Saca la Bici hace un llamado a impulsar una transformación integral basada en la jerarquía de la movilidad establecida en la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, priorizando a peatones, personas con discapacidad, ciclistas y usuarios del transporte público.
Resulta indispensable promover proyectos de Calles Completas, infraestructura ciclista segura y conectada, cruces peatonales protegidos, banquetas accesibles, zonas de velocidad reducida y entornos escolares seguros.
Las niñas y los niños deben poder caminar, rodar, jugar y convivir en sus barrios y colonias sin que el tránsito motorizado represente una amenaza para su integridad. El derecho de las infancias a ocupar el espacio público de manera segura debe ser uno de los principales indicadores de éxito de cualquier política de movilidad.
La seguridad vial no debe medirse por la rapidez con que se desplazan los vehículos, sino por la capacidad de todas las personas de llegar a su destino de forma segura.
Sólo cuando una niña o un niño pueda desplazarse con autonomía y seguridad hacia la escuela, jugar en su colonia y disfrutar del espacio público sin temor, podremos afirmar que estamos construyendo ciudades verdaderamente humanas, saludables y sostenibles.
En este Día Mundial de la Seguridad Vial reafirmamos nuestro compromiso de seguir promoviendo la movilidad activa, el uso de la bicicleta, el derecho a caminar con calma y la construcción de ciudades donde la vida y la dignidad de las personas sean la máxima prioridad.





