La profesora e investigadora Ana Rosas Mantecón, autora del texto Exhibir cine en los márgenes, incluido en la publicación, reflexionó sobre el papel de los espacios independientes como lugares de encuentro y convivencia. “Yo hablaba en mi texto de los terceros espacios, que son estos lugares que no son ni el hogar ni el trabajo, pero que son esos espacios que alimentan el tejido social, el tejido colectivo”, señaló.
La dimensión comunitaria se refleja, por ejemplo, en el Cineclub Itinerante La Comarca, de Lerdo, Durango, que realiza proyecciones en plazas y escuelas que llegan a reunir a más de 500 personas. En Chiapas, Kinoki Foro Cultural Independiente cuenta con dos salas fijas y una propuesta itinerante en la que las comunidades participan en la elección de las películas.
La programadora e investigadora Isabel Rojas, vinculada con Oaxaca Cine y autora del texto Por los pequeños cines, destacó la importancia de documentar las experiencias de exhibición independiente. “El poder historizar esos modos de hacer que cada uno de nosotros tenemos y el hacer este relato un poco más extendido, un mapeo, un atlas de la exhibición y la programación, me parece que es algo súper valioso de esta publicación”, afirmó.
Desde la experiencia de Cinema Nahual, en Xalapa, Veracruz, Rafael López Vásquez destacó la importancia de generar espacios de encuentro para las y los públicos. “La responsabilidad es crear espacios seguros para que la gente pueda sentirse cobijada y también bienvenida y se vea reflejada dentro de las películas, del cine, de nuestras historias que se proyectan”, expresó.