Oliva Reséndiz González, maestra en Estudios Amerindios y Educación Bilingüe, tomó parte en la Feria Nacional de Escritoras Mexicanas (FENALEM), llevada a cabo en el Auditorio Francisco Muñoz del Centro de las Artes de Querétaro (CEART), recinto en donde presentó su libro La voz otomí.
La escritora originaria de Tolimán y maestra de primaria indígena, acentuó que al pertenecer a los pueblos originarios, su voz no es cualquiera; es leída, plasmada y llevada en el corazón a varios lugares, donde no solo es empleada la tonalidad correcta al pronunciarla, también se hace impregnando todo el amor.
Incluso, a lo largo de su quehacer docente, ha logrado que niñas y niños puedan saludar, expresen frases y aprendan los números. En el caso de las personas adultas, el proceso de enseñanza se facilita cuando el individuo únicamente requiere aprender a escribir, pero ya lo habla.
En su infancia empezó a hablar el otomí, tuvo el apoyo de su madre, quien impartía clases. En el kínder se comunicaba a través de su lengua, pero en el momento de ingresar a la Primaria conoció el idioma español, a la postre lo dejaría, sin embargo, debió retomarlo, porque el ingreso a unos talleres por invitación del maestro Eduardo Barajas; hizo notorio que resultaba esencial incrementar su vocabulario.
Posteriormente, entró a la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), para estudiar el posgrado citado al inicio, con el fin de ampliar sus conocimientos en los distintos principios que rigen el idioma. Durante esta fase del aprendizaje el Dr. Ewald Hekking constituyó un factor determinante.
Por otra parte, acentuó cómo las leyendas de los abuelos, los relatos contados por mujeres y los lugares ocupados para caminar, han quedado en el recuerdo, también la alimentación, los valores y cuidados son otros, tal situación los está acabando.
En lo que a su pueblo respecta, hay gente que todavía se baña en el río, aún cuando les parezca sucio a otros.
En relación a la portada, comentó que en tanto se es joven, el pelo luce y la piel es suave, no obstante, paulatinamente brotarán las arrugas, tal como sucede con la mata del maíz. En su mejor etapa da frutos; crecen las mazorcas; y, a su debido tiempo, únicamente quedará el rastrojo.
El maíz y las demás plantas se riegan con el agua, que también es útil para bañarnos y quedemos muy guapos, hizo resaltar Oliva, quien considera el agua como el más grande regalo de la madre Tierra.
Bajo esta tesitura, hizo resaltar que lo mencionado con antelación a la larga hallará su fin, pero las lecciones impartidas y los libros escritos prevalecerán. Hasta el día de hoy continúa su labor, a fin de asegurar la preservación de su lengua.
Para finalizar su intervención, precisó que su escritura no se basa en la disciplina, únicamente emerge del corazón.

