Cristóbal Vega Prado, cronista, fungió como ponente del tema Las madres rositas de Tolimanejo 1868-1985, y, entre otros puntos de interés, destacó que después de cincuenta y ocho años en relativa calma, las religiosas antes citadas fueron enclaustradas del convento de Colón, el 19 de diciembre de 1926, durante el movimiento cristero. Algunas retornaron a su lugar de origen, otras se refugiaron con las familias piadosas de esa población.
Un día, como a las cinco de la tarde, los soldados allanaron el convento de Santa Rosa en Colón y ordenaron a las religiosas que lo abandonaran inmediatamente.
Exigían que se presentara la superiora, la madre Ma. Guadalupe Corona Becerra, pero esta, había salido por la puerta de La Calle de La Estación y subió al Cerro de Las Cruces. Atravesando cerros y veredas llegó hasta Ajuchitlán en donde le dio hospedaje don Arnulfo Cabrera, quien era el administrador de la Hacienda.
Los militares les dieron un plazo de dos horas para sacar sus pertenencias, junto con las personas antes mencionadas, también arrestaron a las novicias Edwviges y Celestina. Testificaron el fusilamiento de Sotero Nieves Aguilar.
Las ultimas religiosas vivieron en la calle Francisco I. Madero No. 122, frente a los portales de la Palestina, donde murió la madre Paz Garduño (Cabrera, 2014, p.111).
En esta casa vivieron la madre superiora, Sor Guadalupe Becerra, la madre Pilar, la madre Luz y Celestina, quien era la portera y encargada de vender los escapularios, la fruta de horno y dulces de leche.
Las que se quedaron realizaron diversas actividades para su manutención, enseñaban el catecismo por cinco centavos a la semana, vendían escapularios, dulces de leche, galletas, ropa para el Niño Dios y los polvos de la «Madre» Celestina (no fue profesa aunque vivió todos sus días bajo las reglas del convento), que hacía con yerbas, «oreja de ratón», «la gobernadora» y la «hierva de perro»; los vendía a veinte centavos, para el espanto y otros padecimientos. El dicho de la gente de aquellos tiempos era: «con los polvos de la madre Celestina todos se paran y caminan.



