Paola Pogloani, profesora del Centro Universitario Santa Rosa de Viterbo y la Universidad de la Tuscia, habló sobre Las imágenes de Santa Rosa del Monasterio de Viterbo, en el Congreso Santa Rosa de Viterbo: Culto y devoción, e hizo notar que en el Centro de Estudios Santa Rosa de Viterbo está llevando a cabo una investigación sobre el patrimonio histórico y artístico del monasterio, cuyo firme objetivo radica en llegar a una catalogación completa de las obras; y sobre todo, a la creación de un museo capaz de dar el justo valor a la historia de Santa Rosa, su vínculo con la ciudad, el territorio, y la vida de las monjas en el monasterio.
El trabajo de catalogación e investigación se realiza con Chiara Sassi del Centro de Estudios, dicha labor se ubica dentro de sus tareas de servicio social desarrolladas como estudiante de la Universidad referida con antelación.
Pogloano considera que el desarrollo de este Congreso permite ampliar el enfoque sobre la presencia y el valor de la imagen de Rosa dentro del monasterio. Derivado de lo anterior, el eje conductor que le gustaría seguir es el de la progresiva definición de la imagen reconocible de la Santa, a partir de los testimonios del siglo XV hasta la construcción en la edad moderna, de un verdadero canon iconográfico y su difusión devocional.
Partiendo del templo de Santa Rosa de Viterbo. La iglesia actual, de planta de cruz griega y amplias dimensiones, fue proyectada por el ingeniero Vincenzo Federici y consagrada en 1950. La cúpula, por el contrario, se construyó de 1913 a 1917.
La arquitectura de impronta neoclásica articula el espacio a lo largo del cual se abren las capillas laterales, con altares policromados coronados por pinturas realizadas a mediados del siglo XIX y enmarcadas en marcos dorados. En la zona elevada del presbiterio se encuentra el lienzo de la gloria de Santa Rosa, obra del pintor Francesco Cordestin de Ancona. La cual fue realizada en 1851 por encargo de las monjas clarisas del monasterio de Santa Rosa y del cardenal Gaspari Bernardo de Nieti, entonces obispo de Viterbo y Toscanela, para la nueva iglesia. En tanto que, la pintura representa a la joven santa de Viterbo vestida con el hábito de terciaria franciscana que asciende al cielo al interior de una multitud de ángeles dispuestos en un vórtice escenográfico dinámico, que elevan a la santa sobre la representación de la ciudad de Viterbo.
Este dibujo es; históricamente, el más emblemático y amado de la gente de Viterbo, incluso, hasta nuestros días, las monjas del monasterio han utilizado la reproducción de esta imagen con el fin de estampar los tradicionales santinos distribuidos a los fideles y peregrinos.
La docente señala que ni siquiera en la cúpula, realizada al inicio del siglo siguiente, se muestra episodios de la vida de Santa Rosa. Aparecen las figuras de San Francesco, San Giacomo, San Cristino y de la beata Giacinta Marespetti.
La imagen de Rosa estaba ampliamente presente en la pintura, es precisamente en esta fase de la vida del monasterio, cuando, gracias a las sumas recaudadas debido al jubileo de 1450, del que habló el miércoles la profesora Leónora, las monjas pueden atender no únicamente a la restauración del edificio, sino también a su decoración, encomendada a Benozzo Gozzoli y a Antonio Zacchi, llamado Il Balletta.
El ciclo de frescos realizados por Benozzo en 1454 con la vida de Rosa y el políptico pintado en 1441, nacen en una auténtica propaganda a favor de la Santa con vistas a una próxima y esperada canonización.
El proceso se inició formalmente en 1457, durante el pontificado de Alfonso de Borja; Calixto III; y, establece un paso decisivo dado que, precisamente en este país se definen conjuntamente la geografía y la imagen de Santa Rosa.
Aquello aún conservado, en alto a la izquierda, seguramente destinado al altar mayor de la pequeña iglesia medieval. En la composición tiene un rol central la Madonna en el trono con el niño, pero la posición inmediatamente sucesiva en orden jerárquico, a la derecha es dada por la figura entera de Santa Rosa, una posición de resalto en vista de un proceso de canonización.
Santa Rosa es presentada como una joven coronada de rosas, empuñando al crucifijo con la mano derecha, al mismo tiempo que con la izquierda sostiene las flores. Actitudes y atributos nacidos en la biografía de Santa Rosa, la elegancia de la ropa vuelve a la mente su condición burguesa y la santidad doméstica de la joven. La cruz hace presente a la visión del crucifijo; y, tal vez, a su predicación por las vías de la ciudad.
Un ángel coloca sobre su cabeza una corona de rosas, signo de su elección celestial. La escena implica un contraste muy refinado entre el rechazo terrenal y el reconocimiento celestial, específicamente en el diafragma arquitectónico entre la iglesia y el monasterio, donde Rosa queda custodiada desde mediados del siglo XIX.
En otro orden de ideas, hacia 1632, el pintor Francesco Sabatini, recibió el encargo de realizar a partir de los originales, las copias auténticas, todavía conservadas en el Museo Cívico de Viterbo. Las acuarelas de Sabatini restituyen de manera fiel las características iconográficas, la joven Rosa aparece con vestimenta burguesa en el primer episodio. Ya en el segundo recibe la tonsura de los frailes franciscanos, dispuestos en el pórtico de la iglesia. A partir del tercer episodio, emerge probablemente con las vestiduras de una mujer laica, perteneciente a una orden religiosa terciaria.
Benozzo había pintado a Santa Rosa, antes de llegar a Viterbo, en el políptico de San Francisco de la iglesia homónima de Montefalco, junto a la Santa Clara; por lo tanto, puede ser considerado, en cierto sentido, el pintor de Santa Rosa. Es el creador del ciclo de la vida de la santa que pintó en 1454. Las historias representadas en las paredes de la modesta iglesia rectangular de una sola nave, siguen siendo, durante casi dos siglos, el testimonio figurativo más importante de la historia del culto a Santa Rosa.
A la postre, la catedrática universitaria, destacó que por ahora, ubica una línea de investigación a profundizar, relacionada con un dato claro, el cual señala que desde finales del siglo XVI, Rosa aparece representada únicamente con vestiduras moradas.
Para finalizar su intervención, Paola hizo resaltar que algunas planchas se utilizaron para imprimir estampitas e imágenes devocionales sobre papel, destinadas a los fieles y peregrinos visitantes del monasterio.



