Fotografía de Xinhua
Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, el domingo pasado habló acerca de la permanencia de las fuerzas israelíes en el sur del Líbano durante todo el tiempo necesario, además, prometió acabar con cualquier tipo de amenaza iraní en la zona.
Por su parte, el líder de Hezbolá, Naim Qassem, a través de un discurso televisado el domingo, acentuó tajantemente el rechazo del grupo encabezado por su persona, a cualquier presencia militar israelí en el sur del Líbano. En este contexto, específico el cumplimiento de una tregua pero serán intolerantes a toda clase de violación a lo acordado.
La situación es sumamente frágil, una clara muestra fue el intercambio de disparos entre Israel y Hezbolá al sur del Líbano, tan solo unas horas después de la entrada en vigor de un acuerdo de alto al fuego.
Al respecto, la Defensa Civil Libanesa informó que los ataques aéreos y con drones israelíes, acabaron por lo menos con la vida de 16 personas y dejaron lesionadas a otras 12. Aunado a lo anterior, un oficial militar israelí habló sobre más de 50 proyectiles disparados por Hezbollah contra las fuerzas israelíes en el área.




