Con el propósito de proponer nuevas formas de producción cinematográfica y de reconocer que la diversidad no es simbólica, sino una fuerza que transforma los procesos, los equipos y las narrativas, tuvo lugar el panel “Producción en expansión: hacia un cine accesible y verdaderamente diverso”, como parte de la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG).
La conversación fue dirigida por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), y participaron el actor Paulo Silva, el director José Camacho Cabrera y la sonidista Adriana Carrillo, moderados por la actriz Martha Claudia Moreno, quienes centraron la charla en lo que implica integrar de manera real a personas con discapacidad en una producción, tanto frente a cámara como en los espacios creativos, técnicos y de toma de decisiones.
Las y los ponentes resaltaron que en México existen más de 20 millones de personas con discapacidad, por lo que la representación dentro de las producciones y en los productos audiovisuales es necesaria e indispensable en la industria cinematográfica.
El actor Paulo Silva destacó algunas de sus experiencias en rodajes y producciones, mismas que funcionan con accesibilidad; sin embargo, reconoció que el camino por recorrer todavía es muy largo.
“Ha habido algunos esfuerzos durante los últimos años, pero es importante reconocer que falta mucho. Todavía, a algunos directores o productores les cuesta concebir a las personas con discapacidad dentro de esta escena, y eso es culpa de los estereotipos que replican las artes escénicas, donde otros cuerpos y vivencias diferentes a lo hegemónico no son bienvenidas”, denunció.
Es importante contar con una inclusión “360” en las producciones, dijo, que no esté limitado sólo a actores y actrices, sino también en las áreas creativas y operativas del cine, es decir, fotógrafos, guionistas, directores, sonidistas y diseñadores.
José Camacho, director del documental Las hijas del viento (2025), premiado en el FICG y seleccionado en DocsMX, enfocado en la resiliencia y la inclusión, mencionó que el ser hermano de una mujer con discapacidad lo hizo entender lo necesario que es contar dichas historias y cómo los equipos diversos pueden generar productos más creativos e incluyentes.
“Las personas con discapacidad son personas creativas que pueden aportar su sensibilidad y habilidad a las producciones no sólo en la actuación, sino en los equipos técnicos y creativos”, agregó.
Tal es el caso de la sonidista Adriana Carillo, mujer ciega que participó en la creación sonora de Las hijas del viento, donde su habilidad de escucha fue utilizada para mejorar la calidad del audio de la producción, pero también para agregar elementos inclusivos para personas sordas dentro la película.
“En el proceso creativo se dieron cuenta de que nosotros los ciegos podíamos identificar diversos sonidos que ellos no, por lo que decidieron integrarme a la producción. Agradecí mucho el poder haber estado dentro del documental, otorgando una lista de sonidos para que las personas ciegas pudieran mejorar su experiencia al momento de disfrutar del documental”, dijo.
Texto: Anashely Fernanda Elizondo Corres
Fotografía: Abraham Aréchiga






