La Plaza de San Pedro en el Vaticano se vistió de fiesta este domingo con miles de peregrinos portando palmas y ramos de olivo para celebrar el Domingo de Ramos. En el balcón central de la Basílica de San Pedro, un tapiz con el escudo de armas del Papa León XIV engalanaba la fachada, anunciando la solemnidad de esta Misa en la que los crisitanos recuerdan la entrada de Jesús en Jerusalén.

Desde allí, el Pontífice se asomará por primera vez para impartir el tradicional mensaje y bendición Urbi et Orbi —a la Ciudad y al mundo— tras la Misa de Pascua, una de las celebraciones más importantes del calendario cristiano que conmemora la Resurreción de Cristo tras su crucifixión.

La procesión con las palmas en Domingo de Ramos. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News
La procesión con las palmas en Domingo de Ramos. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News

Desde primera hora de la mañana de este domingo, la basílica se fue poco a poco llenando de peregrinos llegados de todos los rincones del planeta. Por las calles que desembocan en la célebre columnata de Gian Lorenzo Bernini – que el maestro del Barroco concibió como un abrazo al mundo– circulaban peregrinos en un ambiente de devoción y expectación.

Muchos jóvenes italianos repartían palmas y ramos de olivo a los peregrinos en las calles adyacentes a la Plaza de San Pedro para que nadie de los que iban a participar en la Misa se quedase sin este símbolo de la paz.

Chicos voluntarios que repartían ramas de olivo. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News
Chicos voluntarios que repartían ramas de olivo. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News

Entre ellos, Carlo y Luca, dos niños voluntarios de la parroquia de Santa María Reina de la Paz, en la ciudad portuaria de Ostia Lido, a las afueras de Roma. Fue la primera iglesia de la diócesis de Roma que el Papa quiso visitar durante la Cuaresma.

Se despertaron a las 6:00 a.m. (hora local) para venir en autobús a primera hora. “Es muy bonito dar los ramos de olivo y ver a la gente sonreír”, dijo a ACI Prensa Carlo, de 12 años. Su amigo Luca, de 13, añadió: “Me gusta ayudar, y además aprendemos a ser más pacientes y respetuosos con los demás”.

“¡Me siento como si repartiera bendiciones a todos los que llegan!”, agregó. Sus palabras reflejaban la alegría y la devoción que se respira entre los jóvenes voluntarios, auténticos protagonistas silenciosos de la ceremonia.

Familia de Dublin que asistió a la Misa del Domingo de Ramos. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News
Familia de Dublin que asistió a la Misa del Domingo de Ramos. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News

La familia de Gozie Offiah llegó a Roma desde Dublín (Irlanda) con la ilusión de vivir su primera Semana Santa en Roma. “Venimos con los niños y estamos muy felices de poder vivir esta experiencia espiritual en familia. Es algo increíble, realmente maravilloso”, explicó Gozie a ACI Prensa. También tienen previsto participar en la Misa Crismal del Jueves Santo que el Pontífice celebrará nuevamente en la plaza vaticana. Su esposo explicó que su mayor deseo es «poder estar cerca del Papa».

Sin duda, la nota de color la puso la Tuna de Segovia, una hermandad universitaria española con siglos de historia, que ofreció un improvisado concierto tras la celebración de la Misa del Domingo de Ramos, mientras miles de peregrinos y turistas recorrían los alrededores del Vaticano.

Los acordes de laúd, guitarra y bandurria resonaron cerca de la Plaza de San Pedro, donde tocaron Clavelitos, uno de los temas más emblemáticos del repertorio de las tunas españolas.

Según explicó David, uno de los integrantes de este grupo a ACI Prensa, el Papa les tiene mucho aprecio y además le están preparando una sorpresa para cuando viaje a España del 6 al 12 de junio.

Grupo de estudiantes de Barcelona. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News
Grupo de estudiantes de Barcelona. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News

Muy cerca de ellos había un grupo de jóvenes estudiantes del Colegio Villaró de Sant Cugat, de Barcelona (España), vinculado al Opus Dei, que, según narraron a ACI Prensa, pudieron vivir una experiencia inolvidable al participar en la Misa de la Plaza de San Pedro.

Santiago, Gonzalo, Pablo, Borja, Alex e Iván tuvieron la oportunidad de ver al Papa pasar muy cerca en el papamóvil: “Le hemos saludado y claramente nos ha mirado. Ha sido un instante, pero quedará en nuestra memoria para siempre”, relató uno de ellos.

Los jóvenes también mostraron su entusiasmo ante la visita del Papa León XIV a España, aunque, según dijeron, coincide con sus exámenes de acceso a la universidad.

“Esperemos que nos ayude a hacer bien los exámenes”, comentaron entre risas.

Pareja proveniente de China. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News
Pareja proveniente de China. Crédito: Victoria Cardiel/EWTN News

Entre los asistentes a la Misa también había turistas despistados, como una pareja proveniente de China. Ambos, según explicaron, llegaron a la Plaza de San Pedro porque vieron por Internet que era un evento único.

Consultados sobre si son católicos, respondieron que no saben lo que eso significa. Llevan una rama de olivo porque, compartieron, saben que es “un signo de paz”, algo “muy importante en un mundo en guerra”.

Un grupo de monjas siguen la celebración en la plaza de San Pedro. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News
Un grupo de monjas siguen la celebración en la plaza de San Pedro. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News

Una vez dentro de la plaza vaticana se escuchaban los susurros de un grupo de monjas que, apoyadas en las rejas del pasillo formado por las vallas de la plaza de San Pedro, rezaban letanías mientras sostenían sus palmas, contemplando el altar mayor.

A pocos metros, los peregrinos aprovechaban para inmortalizar el momento: algunas parejas posaban frente a la basílica y otras familias pedían amablemente que les tomaran fotografías. Nada más acabar la Misa, muchos se sentaron en el suelo para descansar, repasando en sus teléfonos las instantáneas tomadas durante su viaje a la Ciudad Eterna.

Peregrina con una palma en la plaza de San Pedro. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News
Peregrina con una palma en la plaza de San Pedro. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News

Como en años anteriores, las palmas y los ramos de olivo fueron donados al Vaticano por diversas entidades italianas. Este año, las llamadas “palmas fénix”, de mayor tamaño y sin trenzar, fueron ofrecidas por el Camino Neocatecumenal, mientras que los tradicionales palmurelli, pequeñas palmas trenzadas artesanalmente, acompañaban a muchos fieles, sobre todo italianos.

Al inicio de la celebración, el Papa León XIV procedió a bendecir estos símbolos de la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén.