Gloria Eugenia García Alcocer, directora general del Patronato de las Fiestas del Estado de Querétaro, hizo uso de un tono amigable y respetuoso, para dar la bienvenida y acentuar la relevancia del propósito de tomar parte en una tradición por demás significativa, como es la bendición del Altar de la Virgen de los Dolores.
Bajo esta misma línea, la funcionaria estatal trajo a la memoria cuando preguntó a un sacerdote si la Virgen María sabía que sufriría de esa manera ese día, él respondió que no, y la representación hecha durante años muestra una percepción de lo padecido por ella al momento de ubicarse ante la cruz.
Cabe agregar a lo dicho por Gloria que, en el siglo XV la celebración del Viernes de Dolores alcanzó notoriedad universal gracias a la intervención del papa Benedicto XIII, quien se encargó de institucionalizar esta conmemoración en 1472, así quedó ratificado el viernes previo al Domingo de Ramos como el propio para esta celebración. Paulatinamente, el Viernes de Dolores consolidó en gran medida la devoción a la Virgen Dolorosa o Virgen de los Dolores a nivel mundial.
Aunado a lo anterior, García Alcocer, recordó que antiguamente, mientras transcurría el Viernes de Dolores, la gente acostumbraba regalar aguas en las casas ubicadas dentro del Centro Histórico de Querétaro.
Cuando la chía hidratada empieza a bajar lloraba la Virgen, hizo notar la directora al remarcar la tradición, donde al arribar a los altares domésticos, las peronas preguntaban ¿Aquí lloró la Virgen?, y la respuesta inmediata era afirmativa, regalando agua de la semilla previamente citada, para representar las lágrimas de la María Santísima.
Al ser Querétaro un lugar donde la religiosidad ha precedido muchas fiestas y tradiciones, las personas involucradas se unían en el mismo sentimiento.
Jesús Galván Martínez, párroco de San Roque y otros barrios, delante de la sagrada imagen de Nuestra Madre Santísima invocó al Padre todo poderoso, a fin de pedirle derrame su abundancia y bendición sobre el altar y las personas asistentes. Después invitó a rezar un Ave María en comunidad.
La maestra Berenice condujo a los presentes a un instante de profunda reflexión espiritual en el dolor de la Virgen María, quien invita a la contemplación de los siete dolores, toda vez que, la Madre de Dios prometió, a través de Santa Brígida de Suecia, la concesión de siete gracias a aquellas almas que le den honra y acompañamiento diario rezando siete Ave Marías, mientras meditan en sus lágrimas y dolores.
Emma Guillermo Guido, dio lectura a la semblanza del tradicional Viernes de Dolores en Santiago de Querétaro, explicó como en la historia de esta ciudad hay personajes, cuyas obras han legado enseñansas capaces de trascender en el tiempo y permanecer en la memoria colectiva, tal es el caso de lo hecho por Valentín Frías, un historiador competente para dejar expresado en sus relatos de leyendas y tradiciones queretanas, tanto la identidad como el espíritu característicos de esta tierra.
Entre sus pasajes destaca el llamado «Portal de Dolores’, en el Tomo I, página 95 de su obra, refiere que en el antiguo Jardín Independencia, situado frente a donde hoy en día se encuentra el Palacio de Gobierno, pero en aquel tiempi estaban las casas reales, se levantaban dos portales, uno de ellos dirigido hacia el oriente recibía el nombre de Portal de Dolores, debido a una pintura en lienzo que bajo sus arcadas representaba a la Virgen Dolorosa y formaba parte de la casona de don Manuel López de Ecala, recinto albergador de una de las expresiones de fe popular, no obstante, Valentín Frías precisa que varias de estas imágenes fueron retiradas al no ajustarse a las nuevas condiciones de la época, prevalecientes debido a las Leyes de Reforma.
La tradición oral refiere que en aquellos años, misioneros llegaban a la ciudad con el firme objetivo de robustecer la fe y guiar a los creyentes, uno de ellos fue el padre Cartagena, encargado de desarrollar la predicación principal bajo el portal citado con antelación.
En la plaza colmada de fieles dirigía sus sermones y eran realizados actos devotos ante la imagen de la Virgen de Dolores. Una ocasión exhortó a los participantes a convertirse, les advirtió de las consecuencias desencadenadas si persistían en el error, pero irreverentes compositores de versos sátiricos hicieron mofa de sus palabras. No obstante, el minisionero jamás decayó, exhibió un mejor semblante y continuó el fomento del arrepentimiento.
También se habla acerca de un estruendo destinado a cimbrar la tierra, agitar los edificios y estremecer a una multitud amedrentada, suplicante de perdón y misericordia, sabedora de sus faltas.
El padre Cartagena elevó una plegaria ferviente con el fin de implorar divina clemencia, derivado de lo anterior, el alborotó cesó. Entonces, se produjo la conversión y finalizaron las murmuraciones.
Anualmente, en Plaza de Armas es ubicado el Altar de Dolores, por consiguiente, de manera simbólica queda cerca del histórico Portal de Dolores. Asimismo, permite establecer un vínculo entre la memoria, la tradición y devoción popular, al motivar la contemplación amable de visitantes locales, nacionales y extranjeros.
En consecuencia, es reafirmada la identidad cultural de una comunidad, apta para hallar en sus raíces un motivo permanente de encuentro, reflexión y esperanza.
Lorena García Alcocer, diputada federal; Cristofer Merlos Montes, director de Administración de la Scretaría de Turismo estatal; Nicté-Há del Consuelo Rico Sosa, coordinadora de Patrimonio Inmaterial y Fiestas Comunitarias; José Alfredo Botello Montes, jefe de asesores del gobernador, junto a representantes de los 12 barrios capitalinos y la presidenta del Consejo de Barrios; Rosa Icela Ramírez, entre otros funcionarios públicos, testificaron el acto.
Al concluir, aguas de sabor fueron ofrecidas a quienes conocieron el Altar de Dolores.

















