La Mtra. Naolli Alejandra Eguiarte Hernández, directora operativa del Centro Dramático de Michoacán (CEDRAM), comentó que se encontró con el teatro desde muy joven, es licenciada en actuación; y, este en este arte ha tenido la oportunidad de realizarse como directora, docente, y productora; actualmente, se encarga del centro antes referido, pero por encima de todo, el teatro le permitió encontrarse y conectar con ella misma, percibir de mejor forma lo que piensa el mundo y hallar una vía de comunicación con actores, compañeros, públicos, etc.

Han cambiado muchas cosas, porque cuando inició interesaba el teatro, sin pensar en el cine, la televisión, medios masivos, ni redes sociales. Ahora ha habido modificaciones, todo cambió a partir de que la televisión se fue haciendo accesible para los actores, antes había un  cast definido estrictamente para telenovelas, con un tipo de belleza especificado, ahora las plataformas buscan otro tipo de contenidos y programas, es más accesible ingresar a esos espacios, hoy en día, todos son instagrammers, influencers, etc.; antes, tanto el teatro como su sentido, tenían una lugar más claro, en este momento, todo es más relacionado a la actuación, no está mal, sólo se encuentra el camino en otros espacios, del mismo modo, en años anteriores había estructuras jerárquicas más establecidas, con un listado de directores esenciales, y espacios concretos y reconocidos, pero se empezó a pluralizar; y, adquirió una forma horizontal, surgieron nuevas generaciones, diferentes discursos, y foros independientes, estos cambios dieron lugar a que se moviera todo el fenómeno, la horizontalidad tiene ventajas y desventajas, el teatro se vuelve difícil con los tiempos y presupuestos; actualmente, la Mtra. Eguiarte se pregunta cuál es el sentido, lugar y necesidad del teatro.

En cuanto al trabajo dentro del CEDRAM, hizo resaltar que se lleva a cabo fuera de toda la dimensión centralista, el centro se ubica en Pátzcuaro, Michoacán, sus programas se vinculan profundamente con gente sin  acceso a este tipo de bienes culturales, no se cuenta con el objetivo de brindar entretenimiento, mucho menos de otorgar un estatus, no es lo mismo acceder al teatro en CDMX, porque en esta ciudad, las actividades teatrales principalmente se enfocan en la clase media-alta y alta, aunque no siempre sucede así, porque a veces es más barato el teatro que el cine, pero con programas como los ejecutados por el CEDRAM, hay un tipo de estructura de pensamiento que se forja en la gente, los infantes empiezan a tomar decisiones sobre las obras, es una vía de aprendizaje distinta y efectiva, se vive el fenómeno; y, se detonan registros, energías y pensamientos, resulta fundamental tanto en la educación, como en aspectos ontológicos y emocionales de una comunidad, la gente que nunca ha ido al teatro, al presenciar las obras que propone el CEDRAM, queda fascinada, es una especie de encanto que permite descubrir otras posibilidades, niñas y niños de comunidades cambian su manera de concebir esta actividad, asimilan que para dedicarse a dicha labor artística, se requiere estudio y preparación, y deja de verse como un acto de divertimento, y toma otras acepciones.

Destacó que en la vida del CEDRAM, los maestros Luis de Tavira y Miguel Ángel Cárdenas han sido altamente significativos, en la actualidad, Eguiarte Hernández se hace cargo de dar continuidad a sus programas, con sueños que se materializan a través del Teatro Rocinante; el cual, viaja a las comunidades; y, derivado de ello, en todo momento surgen preguntas relacionadas sobre qué obras llevar y cuál es el diálogo pertinente. También es sumamente valiosa la impartición de talleres, porque acercar a la gente al arte abre un panorama distinto a las vidas. De esta manera, los estudiantes conocen el programa en su sentido comunitario, y se den cuenta de necesidades educativas y humanas, reconoció que aún hace falta trabajar y enfatizar en el concepto que se asigna tanto a las niñas como a los niños, ya que deben ser tratados en igualdad de circunstancias, y es de vital importancia desarticular lo aprendido sobre el género femenino. Asimismo, remarcó que se complica inculcar el trabajo en equipo, pero si toman como punto de partida el teatro se puede lograr.

Afirmó que el autoconocimiento y la conciencia son elementos fundamentales, aunque también el trabajo en equipo es básico, porque se debe interactuar con los colegas; y, en general con la comunidad, para encontrar discursos y preguntas en conjunto, también piensa que la mayor ventaja del teatro es que conecta a todas las artes, y se beneficia del juego, la música, etc., ahora las relaciones son virtuales y distantes; en cambio, trabajar con el otro nos hace repensar, y ahí radica el valor del amor y la familia, el teatro es el arte que pone en escena una pregunta fundamental sobre el humano, no abstracto, sino que lo ubica para indagar, como el creador en carne viva frente a otros, en general, este arte es una pregunta sin fin que trabaja con todos los valores humanos.

Piensa que ha sido una trabajadora del teatro en el sentido más obrero, ha estado en los tiempos y lugares que debía, le ha correspondido gestionar, actuar, hacer informes, enseñar, etc., ha tenido un trabajo claro de creación, pero le satisface gratamente pensar que su responsabilidad ha sido muy  esforzada, y sus posibilidades de contribuir han sido satisfactorias, ahora debe dar continuidad a los programas del CEDRAM; lo cual, implica gestionar, impartir clases, abrir programas, dirigir obras, etc., en fin, le concierne hallar el sentido y dar rumbo.

Comentó que la gente casi no va al teatro, porque se tiene la percepción de que es algo lejano, hasta ahora, se siguen registrando pocos espectadores en relación al número de habitantes; no obstante, los programas implementados en la CDMX se han encargado de hacer una mayor difusión y cercanía al teatro, por lo menos para ciertos sectores, y ha funcionado. Todos los creadores han logrado hacer llegar el trabajo al destinatario, aún falta mucho más que hacer, la publicidad en los medios de comunicación masiva es una desventaja, al ser muy cara para difundir, es prácticamente inalcanzable para las producciones independientes modestas.

Hizo saber que tiene un trabajo de gestión muy importante que ha dado frutos, y han podido salir abantes sin reducir actividades, sus gestiones son efectuadas para aplicar a becas gubernamentales, tanto estatales como federales, el CEDRAM es un proyecto de la Casa del Teatro A. C., dirigido por la Mtra. Estefany Báez, por tal motivo, también se gestiona con fundaciones privadas, y de esta manera hace factible el acceso libre de costo a diversas actividades, ya que se trabaja con públicos conformados por gente en situación de vulnerabilidad.

La Mtra. Eguiarte Hernández está efectuando un proyecto que en lo particular, le resulta muy satisfactorio, consiste en un diplomado de profesionalización para actores de todo México, su duración es de dos años, con encuentros intensivos de 12 horas cada seis meses, esta labor conjuga a 20 alumnos de 12 estados, varían en edades, costumbres, formaciones, y la mayoría son autodidactas, para la Mtra. Eguiarte dicha ocupación debe ser mantenida a toda costa, incluso llega a ser pro bono, porque genera comunidades y grupos, descentraliza el teatro y lo profesionaliza.

Tiene la compañía del CEDRAM que trabaja un semestre en el centro, este es otro proyecto que le entusiasma en demasía; toda vez que, se relaciona con elegir al elemento humano y materiales; además, le toca dirigir con destinatarios increíbles.

La manera de trabajar que despliega en el CEDRAM le parece verdaderamente notoria, porque participan un alto porcentaje de mujeres, para empezar, ella dirige el centro; y, derivado de lo anterior, se tiene una perspectiva a favor de las damas; lo cual, se refleja en todo lo que uno va haciendo, desde seleccionar elencos y el tipo de textos, porque hay un sentido y línea a proteger; conjuntamente, el taller para infantes y comunidades adquiere una característica muy importante, puesto que se debe desarraigar el papel subordinado de la mujer.

Para concluir, instó a la ciudadanía a acercarse al teatro; bajo esta tesitura, afirmó que todos sus alumnos, sugieren que todos vivamos por lo menos alguna ocasión en la vida un taller de teatro, porque siempre se descubre algo, se percibe de manera diferente al mundo, y nos acerca a un proceso de creación; el cual, habrá de despertar algo que no se sabía que existía.

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