Desde 1934, repite las tradicionales serenatas todas las noches de los jueves y domingos en el quiosco de la Plaza de Armas

Desde hace 85 años, la Banda de Música del Gobierno del Estado de San Luis Potosí presenta durante las noches de los jueves y domingos las tradicionales serenatas en el quiosco de la Plaza de Armas, llevando a residentes locales y turistas la armonía de sus piezas musicales.

Francisco Duarte Cervantes, director de la agrupación, comenta que darse a conocer entre la población es uno de sus principales objetivos, pues consideran que el público es su mejor crítico, quien alimenta sus ganas de poner más sentimiento y amor en su trabajo.

Sin un año certero de fundación, la Banda ameniza desde 1934 los actos cívicos organizados por el gobierno de la entidad. Francisco refiere que parece haber iniciado en 1925: el primer registro que se tiene vino del maestro clarinetista Francisco Durán, quien, al mando de unos 35 elementos, volvió costumbre tocar en el quiosco de la plaza.

Comenta que el último jueves de cada mes la agrupación hace una Serenata de Danzones, acompañada por el grupo de baile Nueva Generación del Danzón, con el fin de realzar ese clásico baile y contagiar al público para unirse.

También participa en actos cívicos como los honores a la bandera de los lunes, actos culturales y desfiles, además de otros que ocurren dentro de la ciudad y los municipios; incluso, viajan a otras entidades en el interior del país.

Entre las presentaciones que han marcado su trayectoria se cuentan la de 1991 en la Feria de las Artesanías Mexicanas, en el estadio de la Ciudad de los Deportes, en la Ciudad de México. En 1994 dio su primer concierto en el Teatro de la Paz, en la capital de su estado; en 2003, con el propósito de estrenar nuevas obras musicales, dio otro en el mismo recinto, durante el cual fueron ejecutadas obras de música popular mexicana, extranjera y danzones.

Francisco, quien ingresó como clarinetista en 1986, comenta que todos los directores han sido seleccionados de entre los miembros de la banda, pues poseen el conocimiento y la preparación musical necesarios.

“Yo soy director desde abril de 2016, cuando el maestro Armando Araiza Contreras se jubiló. En ese tiempo estaba como clarinete principal, a raíz de eso me dejaron como director”, recuerda.

Para impregnar su propio sello, Francisco ha trabajado para salvar y digitalizar las partituras: “Trato de rescatar las marchas guardadas en el archivo, pero que ya están en mal estado. Las partituras se encuentran muy dañadas por la humedad, por el polvo, pues no yacen en un ambiente controlado: están muy maltratadas”.

Para dar seguimiento a esta labor, hacen un nuevo montaje con todos aquellos valses de compositores mexicanos, incluidos danzones y popurrís de música mexicana que se tocaron en los años 1800. “Todo eso he intentado rescatar, digitalizar y guardar ya en un archivo electrónico, para que quede ahí hasta la posteridad” concluye.